domingo, 22 de febrero de 2015

FRANCISCANOS SEGLARES DE LA PROVINCIA CARTAGINENSE REALIZAN UN RETIRO EN ALBACETE


              La Orden Franciscana Seglar (OFS) de la provincia franciscana cartaginense (que comprende el amplio territorio de las provincias de Murcia, Alicante, Albacete, Cuenca, Almería y de Granada hasta Guadix), se han reunido en Albacete, este último fin de semana de febrero para realizar el retiro espiritual de cuaresma.
                Así en la casa de ejercicios de la diócesis de Albacete se han reunido cerca de medio centenar de franciscanos seglares, asistidos por el P. Francisco Oliver (OFM), para llevar a cabo el habitual retiro de cuaresma, en el que han reflexionado sobre el Evangelio y en particular sobre el carisma franciscano y su especial vocación de seguir a Cristo, conforme a la espiritualidad de la familia franciscana, en lo que supone como decía el santo de Asís: “llevar la vida al Evangelio y el Evangelio a la vida”.

                Se ha tenido ocasión de reflexionar sobre la cuaresma como itinerario de preparación para vivir un especial encuentro personal en la Pascua. Se ha presentado el sentido de la penitencia como acercamiento al Señor –dejando atrás lo que nos separa de él-, la oración –encuentro personal y diálogo con Dios para iluminar la vida-, el ayuno –como modo de abstención de lo que nos separa de Dios, no sólo la comida, sino toda relación idolátrica que nos impida acercarnos a Dios, conocer y hacer su voluntad- y la limosna –como auténtica caridad cristiana, compartiendo lo que tenemos con el que no tiene, y no sólo lo que nos sobra-. De forma que podamos vivir así, en el Espíritu de Cristo, haciendo su voluntad, preparando el “camino al Señor”.

                También se trató de la importancia de avivar las virtudes morales, para no dejar hueco al mal en nosotros. Dándose paso, seguidamente, a un trabajo de reflexión por grupos y exposición general sobre la oración y el sentido de la caridad, así como sobre la forma de vida del franciscanismo seglar en nuestra sociedad conforme al momento actual.

                Finalmente, indicar que ha sido un tiempo propicio no sólo para la reflexión y convivencia entre los hermanos de la orden franciscana seglar, sino también para la oración y contemplación en un tiempo ocasional de retiro (de desierto, como hizo el Señor y los santos –entre ellos S. Francisco-, de retirada a un lugar solitario en silencio a orar, fuera de cualquier distracción, poniendo de manifiesto la importancia de la oración como diálogo con Dios, que da sentido a la vida sosteniéndola en las dificultades). Por consiguiente, ocasión idónea para preparar una cuaresma en sintonía con el mensaje de Cristo, con sus vivencias y sobre todo para disponernos a la conversión.


lunes, 16 de febrero de 2015

FRANCISCO NO QUIERE FACCIONES ECLESIALES EN LA CURIA

           
 
              Así de claro y determinado se muestra el Papa Francisco para sacar del gobierno de la Iglesia a representantes de diversas facciones eclesiales (especialmente de movimientos laicos conservadores) que se habían instalado  en diversos puestos del gobierno de la Iglesia en Roma, pues estos grupos suelen usar de sus influencias para sí mismos en vez de favorecer a la Iglesia en general.
                Por consiguiente, ante esta pasada experiencia, el Papa Francisco, dentro de la reforma que pretende imprimir a la Curia romana para adaptarla a los nuevos tiempos de su pontificado y de la Iglesia en el mundo, se ha planteado dejar al margen del gobierno de la Iglesia a determinados grupos eclesiales, entre los que cabría destacar: al Opus Dei, Comunión y Liberación, Focolares y Kikos, que durante el largo pontificado de Juan Pablo II –y aún en el corto de Benedicto XVI- se fueron incorporando en puestos de relieve e influencia de la Curia romana, con lo que ello supone de lucha de poder e influencia en el gobierno eclesial entre facciones de la Iglesia, algo que para el Papa Francisco y para el nuevo gobierno de la Iglesia se considera más pernicioso que beneficioso, en tanto que de esa forma se pierde la visión de unidad y conjunto de la misma Iglesia.
                Casualmente estos grupos eclesiales de raíz laical y conservadora son los que más han crecido y cogido fuerza en el seno de la Iglesia durante los anteriores pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI.
                En este punto, parece que el Papa Francisco está decidido a hacer una Curia más gobernable, más universal de la Iglesia y más abierta a todo el orbe católico, conforme a su nuevo estilo pastoral y eclesial que vuelve a enraizar con la eclesiología del Vaticano II. Naturalmente, en esta labor el Papa estará constatando las resistencias internas de los sectores más conservadores de la Iglesia que se resisten a entrar en comunión con el pontífice, pero sobre todo a perder privilegios e influencia que Francisco no está dispuesto a mantener, en su idea de simplificar y abrir la Iglesia al mundo en una praxis más sencilla, austera y directa.
                Todo lo cual hace presagiar que la reforma, de la Curia que el Papa Francisco está acometiendo, pueda retrasarse ante las dificultades de tal empresa y las resistencias con las que se está encontrando, pero también parece segura la determinación del Papa a llevar a cabo la misma.
                En cualquier caso, sería muy deseable que esos sectores eclesiales que se resisten acaben obedeciendo al Papa (algo que tanto han afirmado cuando se trataba de cuestiones que les satisfacían), y en humildad “se nieguen a sí mismos” (si quieren seguir a Cristo), o sea dejen sus personalismos, sus corporativismos exclusivos y exclusivistas, sus capillas y facciones, de forma que en el Espíritu de Cristo sean uno con el conjunto de la Iglesia con Pedro como Roca que la sustente. Para que con ello se cumplan las palabras de Cristo que todos seamos Uno en El, y ello favorezca la evangelización y conversión del mundo.

                Al tiempo que no estaría de más que se revisara tal multitud y dispersión de carismas, so pretexto de los cuales, se han generado grupos particulares en la Iglesia que dificultan la visión y comprensión de la unidad católica (sin que por ello se haya de confundir: unidad con uniformidad), pero tampoco la atomización sectaria de tantos grupos diversos y dispersos, en los que no siempre resulta fácil ver la comunión de los hermanos en Cristo.

martes, 10 de febrero de 2015

EL DIEZMO DE CAÑIZARES: ¿SIGNO DE CONVERSIÓN?


Asistimos con sorpresa, a la par que alegría, a la decisión tomada por el arzobispo de Valencia, Mons. Antonio Cañizares, de establecer un diezmo sobre los ingresos de su archidiócesis y destinarlo a los pobres de la misma. ¡Alabado sea Dios!.
Efectivamente, hemos de alabar a Dios que por el hecho de “conversión evangélica” que supone atender a la caridad de los hermanos más necesitados, lo que representa un gesto de autenticidad evangélica, y quita valor a aquel dicho de la experiencia popular en relación a que “una cosa es predicar, y otra dar trigo”.
En consecuencia, apreciamos en este importantísimo anuncio –que esperamos se plasme pronto en realidad-, un auténtico signo de conversión, acaso personal del propio cardenal Cañizares, al que le conocimos una acción pública más de gestor en sus respectivas diócesis (Ávila, Granada y Toledo), con sus iniciativas de apoyo a empresas docentes en el entorno eclesial (como las Universidades católicas de Ávila y Murcia), así como sus posicionamientos más doctrinarios y conservadores desde la cátedra primada de Toledo, pasando por su etapa romana de “príncipe eclesial” (que fue ilustrada por unas famosas fotos vestido como cardenal del medievo –con una cola de varios metros de extensión- y una pompa poco compatible con los nazarenos de Galilea). De forma que aparenta haberse influido vivamente por el nuevo rumbo marcado por el Papa Francisco, en lo que supone un mayor humanismo cristiano, anteponiendo la caridad a la doctrina, sin que esta haya de menoscabarse por ello.
Pero además de esta evolución del cardenal Cañizares, que por este tipo de signo parece sólida y sincera. Aparenta ser un signo de conversión eclesial, más allá de la personal, pues aunque sea jerárquicamente, también este influjo del buen ejemplo evangélico puede extenderse a la comunidad eclesial en su conjunto, empezando por la Iglesia valenciana. A partir de lo cual, sería muy deseable, que cundiera el ejemplo y el resto de las diócesis españolas siguieran la iniciativa del cardenal Cañizares, mostrando así la Iglesia española su sensibilidad evangélica, su coherencia y su comunión con el pontificado de Francisco.
Bienvenida sea la iniciativa, y Dios quiera que se extienda por el resto de la Iglesia española, al tiempo que sea el principio de una serie de iniciativas en la línea de ayudar a los más pobres, empezando por la misma Comunidad eclesial, y arraigando otras iniciativas como las ya adoptadas en alguna diócesis española de cesión de inmuebles de titularidad eclesiástica para alojamiento de familias desahuciadas de sus viviendas por los bancos, en el ámbito de la grave crisis económica que estamos padeciendo.

Finalmente, cabría hacer un último apunte, en relación con la necesidad de que la Iglesia española se decida a promover la difusión de la Doctrina Social de la Iglesia, en particular, y de la moral social, en general, como palabra profética para estos tiempos convulsos en lo económico, lo político y lo social, de forma que el fiel cristiano tenga su reflexión propia sobre esos ámbitos a la luz de los principios morales del Evangelio de Jesús.

viernes, 23 de enero de 2015

LA LLAMATIVA APELACIÓN DEL PAPA FRANCISCO A LA PATERNIDAD RESPONSABLE


El Papa Francisco se siente libre, como cristiano y hombre de Dios, y con su lenguaje sencillo y directo, afronta la variedad de situaciones humanas con una claridad meridiana y nos confronta con el Evangelio de Jesús para que nos percatemos sobre el seguimiento del mismo en nuestra vida.
Así, por su personalísima y llamativa forma de abordar ciertos temas, el Papa Francisco ha ido ganándose los titulares de la prensa, pero también la confianza y el corazón del pueblo, creyente y no creyente, pues todos le reconocen su autenticidad y su forma directa, sin ambages, pero también su profunda comprensión de lo humano.
En ese marco, y con ese estilo directo, el Papa Francisco hizo unas importantes y llamativas declaraciones ante los periodistas que le acompañaban en el vuelo de regreso de su viaje a extremo oriente, en el que abordó la cuestión de la paternidad responsable, enfatizando su observancia, llegando a utilizar un lenguaje coloquial de la calle, al señalar el equivocado planteamiento de quien se cree muy cristiano por tener muchos hijos, advirtiendo que no se pueden tener hijos como conejos, concluyendo en la necesidad de guiarse por la paternidad responsable, que subrayó con la afirmación de que estaba claro.
En este punto, hemos de reflexionar sobre la cuestión, y no caer en el escándalo farisáico –propio de los “buenos”-, de los supuestos cumplidores de la ley (una ley que es más una derivación lógica humana, que realmente un precepto divino); pero al propio tiempo, tampoco podemos caer en la laxitud total del egoísmo hedonista, en el que prácticamente todo vale, si así me parece, y lo acabo justificando.
La paternidad responsable enunciada por el Papa Pablo VI en la encíclica Humane Vitae, según el siguiente tenor:
“En relación con las condiciones físicas, económicas, psicológicas y sociales, la paternidad responsable se pone en práctica ya sea con la deliberación ponderada y generosa de tener una familia numerosa, ya sea con la decisión, tomada por graves motivos y en el respeto de la ley moral, de evitar un nuevo nacimiento durante algún tiempo o por tiempo indefinido”.
Al tiempo que la realidad muestra que una paternidad irresponsable trae una secuencia de efectos indeseables como:
l  Mayor número de hogares vulnerables, con jefatura femenina y sin aportes alimentarios.
l  Mayor número de niños y niñas sin registro oficial.
l  Mayor incidencia de embarazos adolescentes.
l  Cuidado deficiente de niños y niñas, en detrimento de su salud y educación.
l  Menor permanencia y rendimiento en la escuela.
l  Violencia intrafamiliar, carencias afectivas.
l  Más niños de la calle.
l  Mayor incidencia de trabajo infantil.
l  Mayor exposición a explotación sexual, a redes de drogadicción y criminalidad.
Y como mínimo, en el mejor de los casos, una falta de atención en los requerimientos afectivos de un número de hijos, que muchas veces no se pueden mantener económicamente, obligando a los progenitores a un esfuerzo excesivo, incluso de pluriempleo –cuando les resulta posible-, que les aleja muchas horas del hogar familiar y de la cercanía de sus hijos, aun cuando sea con la legítima intención de poder sacar adelante a todos los hijos, en una sociedad en que los costos de la vida ordinaria cada día suben en una proporción que los salarios no suelen alcanzar. Siendo especialmente grave en situaciones de crisis económica y de empleo.
Por consiguiente, habría que apelar a una estimación realista de la situación de cada familia, de sus posibilidades económicas, de salud, en relación con los hijos que ya se tienen, para poder atenderles responsablemente con el cuidado, el cariño y la aportación económica del mínimo de bienestar requerido para una vida y educación digna.

Consecuentemente, conscientes que en este tema el Magisterio de la Iglesia fue clarificado con la doctrina de la Paternidad Responsable, resulta necesario y en conciencia, que toda la Iglesia la tenga en consideración, que los pastores la den a conocer al pueblo de Dios en sus verdadero alcance, tratando de alertar a aquellos que siguen fomentando la procreación a ultranza como mandato divino, sin instruir adecuadamente a toda la feligresía cristiana sobre las condiciones que deben acompañar a la paternidad, desde la responsabilidad de los padres, en conciencia ante Dios, valorando su realidad y posibilidad.

domingo, 18 de enero de 2015

LA POPULARIDAD Y TRADICIONES EN TORNO A SAN ANTÓN



                  San Antonio Abad, o San Antón –como también se le conoce-, es un personaje cristiano del S. III después de Cristo, que nació en Herácleopolis (Egipto), y desde joven hizo una fuerte apuesta personal por su fe cristiana, vendiendo todos sus bienes y entregando el dinero a los pobres, para retirarse a una vida ascética de oración, meditación y espiritualidad, en la que se dice que dormía en un sepulcro vacío, pasando muchos años como ermitaño en el desierto, desde donde ayudó a otras personas que acogieron tal forma de vida, dando lugar a la generación de sendos grupos de ermitaños (uno junto a Pispir, y otro en Arsione), considerándosele el fundador de la tradición monacal cristiana, aunque personalmente nunca optó por la vida en comunidad, retirándose al monte Colzin –junto al Mar Rojo-, si bien también visitó Alejandría para predicar contra el arrianismo.
                De él se sabe también que le gustaban mucho los animales, contándose alguna que otra leyenda en relación a supuestos milagros en su trato con los animales, de donde se gestó una antiquísima tradición histórica de tenerle por patrón de los animales.
                Consecuente con este detalle, ha pasado a ser recordado anualmente en el día de su festividad canónica, porque la tradición popular, ha venido aprovechando la celebración de este día ante los eremitorios e iglesias en honor a San Antón, para presentar a sus animales, y actualmente a sus mascotas para recibir la bendición del santo, lo que ha venido a ser acogido por la tradición de la Iglesia bendiciéndose a cuantos animales y portadores de los mismos se acercan en tan significado día, cumpliendo así con esta inveterada y curiosa tradición popular.
                Tradición popular, que también viene a confirmar, en lo religioso, que los animales son criaturas de Dios, en tanto que fueron creados por Dios en el misterioso acto creador que nos narra el libro bíblico del Génesis, y del que se confirma con cada acto creador divino, que lo creado era bueno. Siendo así bendecidos por Dios, y en este entrañable gesto litúrgico de bendición eclesial a los animales presentes en recuerdo del santo egipcio, se refrenda tal bendición divina sobre los mismos, ratificando que todo lo creó Dios y era bueno.
                En ese sentido también nos toca reconocerlo a los hombres, dando gracias a Dios, diciendo bien de Dios, por su creación, por la vida, y por el plan de salvación que nos ha revelado, a través de su Hijo Jesucristo, haciéndonos conscientes de nuestra filiación divina y de la fraternidad humana, con las que hemos ser consecuentes en nuestra forma de vivir.

                Por consiguiente, no estaría de más, que el creyente cristiano reflexione ante esta festividad (como ante cualquier otra), pero específicamente en esta sobre el misterio de la creación, nuestra relación con Dios –Creador y con el mundo – creado (evitando sea una relación egoísta de aprovechamiento, tratando sea una relación de servicio, reconocimiento y entrega), trascendiendo sobre el detalle más o menos pintoresco de la bendición de los animales hacia el verdadero sentido de la creación divina y su destino, conforme al plan de Dios revelado, que espera nuestra adhesión y cooperación proactiva en la preparación del Reino de Dios (reino de justicia, de paz y de fraternidad), tal como lo anunció Jesucristo a quien hemos de seguir los cristianos, como a su manera le trató de seguir en su día San Antón –aunque fuera una manera radical, entre otras muchas posibles, por las que Dios llama a cada uno-.

martes, 6 de enero de 2015

LOS FRANCISCANOS MENORES CONSTITUYEN A ESPAÑA EN SU PROVINCIA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN



              La Orden de Frailes Menores (OFM), una de las órdenes franciscanas existentes, se ha reestructurado territorialmente en España, dando lugar a la extinción de sus antiguas provincias (Bética, Cartagena, Castilla, Cataluña, Granada, Valencia-Aragón-Baleares y Custodia de S. Francisco Solano) dando lugar a la nueva provincia española con la denominación de “Provincia Franciscana de la Inmaculada Concepción”, rememorando así la especial vocación franciscana a la Inmaculada en España, tierra de María.

                A tal fin, la OFM ha celebrado Capítulo Fundacional de la Provincia Franciscana de la Inmaculada Concepción, que ha tenido lugar en la Casa de Retiro “Cristo de El Pardo”, de los hermanos Capuchinos de Madrid (OFC), entre los días 29 de diciembre y el 4 de enero pasado, presidido por Fr. Juan Telesforo Zuriarraín, contando con la asistencia del Ministro General de la OFM, Fr. Michael A. Perry y del Definidor General, Fr. Vicente Felipe Tapia.
                El proceso de reestructuración y revitalización culmina así una labor de los últimos diez años, siendo punto de salida para que los valores evangélicos profesados se hagan realidad en las distintas presencias, en una fraternidad que busca sembrar la Paz y el Bien en este mundo.

                En concreto, el acto de erección canónica de la nueva provincia franciscana de la Inmaculada Concepción tuvo lugar el día 1 de enero en la Real Basílica de San Francisco el Grande, en Madrid, con la presencia del Ministro general de la OFM, Fr. Michael A. Perry (120º seguidor de San Francisco), acompañado del Cardenal Mons. Amigo Vallejo y el Obispo emérito de Braganza, Mons. Antonio Montes Moreira (ambos franciscanos), con la asistencia de unas 300 personas de la familia franciscana de toda España, se leyó el decreto por el que se suprimían las siete provincias de la OFM en España, y se erigía canónicamente la Provincia franciscana de la Inmaculada Concepción (para toda España), accediendo como nuevo Ministro Provincial de esta, Fr. Juan Carlos Moya Ovejero.

                Seguidamente se celebró una solemne Eucaristía con la que concluyó dicho acto.



lunes, 5 de enero de 2015

DISFUNCIONALIDADES EN LA CABALGATA DE REYES


              
                 Se ha celebrado la habitual Cabalgata de Reyes en Murcia con gran afluencia de público, y un extenso desfile, en general entretenido, aun cuando incluyera algunos aspectos que podríamos denominar como disfuncionales en un desfile de este tipo.
                Para explicar algunas de las disfuncionalidades apreciadas en esta edición de la Cabalgata de Reyes en Murcia, hemos de partir de la consideración del significado de la misma, y consecuentemente de su tradición.
                La Cabalgata de Reyes que supone la celebración de un desfile festivo en la víspera de la festividad religiosa de la Epifanía del Señor, está en el contexto de una tradicional celebración de raíz religiosa, que trata de reflejar la celebración de la manifestación del niño Jesús a los Magos provenientes de Oriente, algo que simboliza el reconocimiento de los sabios de la época del nacimiento del Mesías, con un especial simbolismo interpretativo en los regalos que le ofrecieron (oro, incienso y mirra). Que en definitiva viene a confirmar el nacimiento del Hijo de Dios, en el contexto del misterio de la Encarnación, como epígono a la Natividad del Señor.
                Por consiguiente, aunque haya evolucionado la tradición social y cultural, en un sentido consumista, propio de la sociedad en la que vivimos, no debería desnaturalizarse el sentido profundo de una festividad religiosa, por el progresivo avance de tradiciones paganas de evolución sobre el aspecto religioso de dicha fiesta. Algo cuyo cuidado corresponde a los cristianos, para que el paganismo no acabe desvirtuando el contexto cultural del propio cristianismo.
                Así todo evento, que so pretexto de la celebración de la fiesta de reyes se incorpore a la misma, como mínimo habría de cuidar el contexto religioso y su sentido propio, aunque en la calle se acabe confundiendo con ciertos elementos paganos. Pero lo que en modo alguno debe darse es una antítesis, que resulte de la paradoja de incorporar elementos no sólo no cristianos –sino incluso abiertamente anticristianos- en un desfile de una celebración religiosa cristiana, por meras razones de incompatibilidad, extemporaneidad, y como mínimo extravagancia.
                Tal ha sido el caso apreciado en esta edición de la Cabalgata de Reyes en Murcia del desfile de un grupo de estética que se podría considerar gótica –en el concepto actual de este tipo de movimiento estético juvenil- en el que un grupo de bailarinas y bailarines ataviados al modo gótico, presididos por un personaje con atrezo de bruja con amplia cornamenta en la testuz, danzaban al ritmo de una música al uso con una letra que hacía referencia a sueños, pesadillas y muerte. Luego, ¡qué tiene esto que ver con la Cabalgata de Reyes!, en la cual se celebra la fiesta cristiana de la epifanía, según el relato de los Evangelios cristianos.

                Consecuentemente, habríamos de indicar que resulta inadecuado –aun siendo respetuoso por tal estética-, pero sobre todo resulta un elemento ético y estético incompatible con la ética y estética cristiana. Y en rigor, habría que preguntarse: ¿estamos ante un elemento provocativo?, o simplemente, ¿se trata de un caso de pura ignorancia sobre cuestiones elementales de cultura e incluso del hecho religioso, y más en concreto de la tradición cristiana?. En un ámbito público, se esperaría que cualquier actividad de este tipo y envergadura, por la tradición y gran audiencia en asistencia pública, se tuviera más cuidado y se llevara a cabo un mínimo de asesoramiento cultural, para evitar hechos paradójicos por contradictorios e inadecuados, como el que comentamos, al margen de la hipotética validez artística que no enjuiciamos.
                Y finalmente, para concluir, otra disfuncionalidad que nos ha parecido en este desfile de reyes, puestos a comentarlo, ha sido el excesivo aporte publicitario-comercial de parte de las carrozas integrantes del mismo, que si bien tiene su lógica que las empresas que cooperan con ello quieran rentabilizar el costo en publicidad, no es menos cierto que resulta ciertamente contradictorio con el hecho religioso de fondo, auténtico motivo del evento, pero consideramos que con ser importante la cuestión, a nuestro juicio tiene más dispensa que el anterior comentado del grupo gótico con bruja incluida.


domingo, 4 de enero de 2015

MONSEÑOR BLAZQUEZ ES NOMBRADO CARDENAL



              El actual arzobispo de Valladolid, y presidente de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Ricardo Blázquez Pérez, accede al capelo cardenalicio por nombramiento pontificio del Papa Francisco, según ha anunciado entre un total de quince nuevos cardenales de diferente procedencia.
                Mons. Ricardo Blázquez es un abulense nacido en la posguerra, que fue ordenado sacerdote a finales de los años sesenta, siendo destacable su formación teológica, a la que dedicó también docencia en la Universidad de Salamanca de la que llegó a ser su decano, para posteriormente acceder al episcopado en 1988, estuvo como obispo auxiliar de Santiago de Compostela, de donde pasó como obispo titular de Palencia en 1992, y en 1995 fue nombrado obispo de Bilbao, para pasar finalmente como arzobispo de Valladolid el 2010.
                En este tiempo ha sido dos veces Presidente de la Conferencia Episcopal Española, siendo la segunda la que actualmente desempeña, sustituyendo en la misma al Cardenal Rouco.
                Destaca por ser un hombre de consenso y diálogo, como lo ha demostrado en algunos de sus destinos especialmente en la diócesis de Bilbao, donde no fue bien recibido por que el nacionalismo vasco esperaba un prelado autóctono, pero que supo granjearse el respeto y aún el cariño de sus fieles, e incluso de la propia clase política vasca, uno de cuyos más significados representantes se refirió a él a su llegada como “.. un tal Blazquez…”.
                Sin embargo, ese “tal Blázquez” con su respeto, su capacidad de diálogo, su sólida formación teológica, y su saber estar ha sabido ganarse el respeto de toda la ciudadanía de los distintos lugares por donde ha pasado. Siendo especialmente querido y recordado por sus alumnos de teología de Salamanca.
                Pero sobre todo, en la máxima representación de la Iglesia española, desde la presidencia de la Conferencia Episcopal Española, ha tomado el relevo del Cardenal Rouco, y junto con Mons. Osoro han mostrado la nueva cara de la Iglesia española, especialmente de su jerarquía, en la línea marcada por el Papa Francisco de pastorear a las ovejas, de acercarse a la feligresía, asistirla, acompañarla, evitando cualquier tics de autoritarismo trasnochado.
                Por consiguiente, bienvenido el nombramiento de cardenal de Mons. Blázquez, al tiempo que merecido y oportuno, como esperado es el de Mons. Osoro, que próximamente pudiera ser dado a conocer por el Papa, en otra ocasión parecida, y acaso no pase demasiado tiempo. Lo cual, ha de ser estimado como una gracia para la Iglesia española, pero también ha de ser considerado como signos de cambio en personas y estilos.


miércoles, 17 de diciembre de 2014

DE LA OPCIÓN ECLESIAL POR LOS POBRES

                        El P. Joaquín Sánchez acompañando a una desahuciada

La opción eclesial por los pobres está en la esencia del Evangelio de Jesús, de estar del lado de los pobres, de los que sufren, de los oprimidos, a los que el mundo no les hace justicia, para acompañarlos, asistirlos, ayudarlos, reducirles el sufrimiento, y practicar la auténtica caridad, que va más allá de “la limosna de la beatas”, de la mera retórica que llega a justificar hasta cátedras.
La opción eclesial por los pobres supone ver en el pobre, en el humillado, en el fracasado, en el que sufre al “otro Cristo”, al hermano sufriente, ante el que no cabe ponerse de perfil, mirar para otro lado, o recogerse en un espiritualismo inhumano y egoísta alejado de Cristo por más que desde el quietismo espiritual se le invoque.
La opción eclesial por los pobres supone también repensar la Iglesia estructural, jerárquica, autoritaria, de privilegios, clericalia antigua e hipócrita que dice amar a Dios –al que no ve- con los labios, pero le niega con el corazón.
Una Iglesia que ha de reconsiderar su camino en este mundo, como está siendo señalado por la autenticidad de no pocos de sus miembros, encabezados por el Papa Francisco, que ya dijo que en esta situación de grave crisis económica, de gente desahuciada de sus hogares, de inmigrantes sin techo, de crecientes desigualdades, tendría que abrir las puertas de conventos y lugares eclesiales para acoger toda esa pobreza desamparada. Algo que, desgraciadamente no ha sido acogido con carácter general en el seno eclesial, salvo honrosísimas excepciones como el acondicionamiento de un seminario vacío en Cataluña, o parecidas disposiciones generadas en Ávila, entre otras significativas medidas de auténtica caridad cristiana, de una Iglesia que es auténtica en medio de la inautenticidad.
Una Iglesia que ha de hacer denuncia profética de cuantas injusticias percibe en un mundo egoísta, inhumano, enloquecido por el consumo y la codicia, para buscar la justicia social entre todos los hombres, creados como hermanos por Dios, para lo que ha de ser valiente, pero también ha de ser auténtica abandonando posesiones, privilegios y signos de poder. Pues Jesús nació pobre, vivió y murió pobre.
Esa Iglesia que ha de clamar por unas leyes más justas, contra el desahucio bancario de casas de familias malogradas económicamente por el paro, de las que el Estado se desentiende, frente al poder de la banca a la que no reconduce en sus legítimos derechos de acreedora para obligarles a pactar alquileres sociales, o dotarse de mecanismos para que el Estado o las demás Administraciones Públicas se hagan cargo de esas familias facilitándole un hogar social, que haga efectivo el derecho constitucional a la vivienda.
La misma Iglesia que ha de acompañar y acoger a esos nuevos pobres y que ha de denunciar públicamente unas condiciones económicas globales injustas, facilitadoras de la especulación, la esclavitud humana y el fraude.

Al tiempo que debería de dar a conocer en toda su extensión las consecuencias morales del Evangelio de Jesús, en su ámbito individual y social, para que realmente se conozca con autenticidad el cristianismo, y lo que supone seguir a Jesús. Volviendo así a la frescura actual de un cristianismo primitivo netamente evangélico, cuyo resumen concretó Jesús en las Bienaventuranzas.

sábado, 6 de diciembre de 2014

EL PAPA FRANCISCO DA IMPORTANTES AVANCES TESTIMONIALES EN EL ECUMENISMO


La actitud sencilla, serena y abierta del Papa Francisco  está logrando acercamientos en el diálogo interrreligioso y en el proceso de acercamiento ecuménico, como lo muestran sus recientes viajes a Turquía y anteriormente a Tierra Santa.
En uno y otro viaje ha puesto de manifiesto su cercanía respecto de los hermanos separados, especialmente con las Iglesias de Oriente, para lo que ha contado con la inestimable comprensión y convergencia del Patriarca ortodoxo Bartolomé I, que tanto en el anterior viaje de Francisco a Jerusalén, como ahora en Turquía, se ha mostrado de acuerdo con el planteamiento de Francisco, por la unidad de los cristianos. Algo que aunque haya de tardar su tiempo, pues los tiempos de la Iglesia suelen ser lentos, en las actitudes de los máximos representantes de las Iglesias oriental y católica romana está patente.
Atrás quedaron las mutuas excomuniones, las intransigencias doctrinales, en definitiva el fundamentalismo fruto de la soberbia humana, que tanto daño reportó como pecado mutuo a ambas Iglesias que siguen a Jesucristo de forma no muy conforme con su mandato de amor y de unidad.
Por tanto, este aspecto, del que son conocedores Francisco y Bartolomé, no pasará desapercibido en sus orientaciones a las respectivas Iglesias para ir convergiendo progresivamente, en vez de vivir ignorándose en un público pecado que ha venido escandalizando históricamente a la humanidad.
Así, dado que las diferencias teológicas y doctrinales son mínimas, e incluso apenas perceptibles en la actualidad, más allá de las diferentes liturgias y comportamientos culturales, lo esencial es la comunión de espíritu que ambos dignatarios religiosos han manifestado y mantienen, por lo que supone un gran paso en el ámbito ecuménico hacia el muto entendimiento, comprensión y respeto; y acaso las diferencias puedan sostenerse, más como aspectos culturales (de oriente y occidente, respectivamente), que finalmente puede ser presentado como una diversidad dentro de la unidad de fe que en esencia se comparte, pudiendo perfilarse como un especial perfil carismático, o modo de peculiar de entender y vivir la fe en uno y otro ámbito.
De igual forma, también han sido exitosas las palabras de Francisco en Jerusalén ante el mundo judío e islámico, en relación con sus respectivas creencias religiosas, acogidas en tono de respeto, en la línea que el Concilio Vaticano II señaló como semillas del Verbo que también asisten y fecundan otras religiones, que siendo distintas a la nuestra, también participan por esas semillas en algunos de los valores humanos fundamentales de la fe de Cristo, especialmente en el judaísmo –que fue la fe en la que nació y vivió Jesús-, de la que el cristianismo consideramos que es la Nueva Alianza, que ratifica y perfecciona aquella Antigua Alianza de Dios con Moisés. En tanto que del islam Francisco ha llegado a decir que el Corán es un libro profético de paz, lo que no ha sido óbice para que repudiara el fundamentalismo islámico y especialmente su intransigencia y su violencia.
Finalmente, la visita al Parlamento Europeo del Papa Francisco ha sido una interesante experiencia en razón a la interesante alocución que les dirigió a los políticos de la UE postulando la defensa de la justicia social y de la paz, apremiándoles a acabar con las injusticias en el mundo; por consiguiente, este acercamiento al mundo gubernamental laico europeo ha sido otro importante logro de Francisco para posicionar a la Iglesia católica en la defensa de los valores de la persona en particular y de la humanidad en general, en demanda de la justicia que corresponde a toda persona en tanto que hija de Dios y digna de ello.

Por consiguiente estos viajes del Papa Francisco, que no resultan nada fáciles de acometer en un mundo complejo y convulso por las diferencias políticas, económicas, religiosas y sociales que lo fragmentan y dividen, son decididas acciones de distensión y cohesión que el mundo ha de reconocer al Papa en la importancia y alcance que tienen, al tiempo que para la Iglesia católica supone abandonar el puesto privilegiado de poder del viejo orden mundial, para mostrarse agente activa de la paz y la concordia que el Evangelio de Cristo le impone.