domingo, 25 de agosto de 2013

EL EXTRAÑO NOMBRAMIENTO DE UNA INDISCRETA ASESORA VATICANA


El Papa Francisco, en su ánimo de reformar la situación económico-administrativa de la Curia vaticana, creó una Comisión de Expertos constituida por 8 técnicos –de entre los cuales sólo hay un sacerdote-, y del que forma parte una arrolladora treintañera italiana y ascendencia árabe, que muchos sitúan en el ámbito del Opus Dei, se llama Francesca Immacolata Chaouqui, que venía trabajando para la prestigiosa firma Ernest & Young.
Hasta ahí, todo correcto. Pero  la polémica se ha formado con unas indiscretas declaraciones de la joven Francesca en internet que han incendiado los comentarios de la red, dado que se le atribuye haber catalogado de corrupto al Cardenal Bertone,  alabando en otros comentarios de la red al supuesto filtrador de los escándalos Vaticanos, refiriéndose a Nuzzi, agradeciendo su labor.
Tal es  así, que al parecer se ha retirado su cuenta de Twitter. Al tiempo que no pocas personas consideran inadecuado tal nombramiento por obvias razones de indiscreción, además que no se sabe muy bien, el motivo de que se le incluyera en dicha Comisión ante la existencia de numerosos candidatos que probablemente hubieran respondido mejor al perfil del encargo papal.
Sin embargo, los demás miembros de la Comisión son: Joseph Zahra, economista maltés, Mons. Lucio A. Vallejo Balda, sacerdote español,  Enrique Llano, especialista en economía sanitaria de origen español, dos managers franceses, un alemán, y un ex general y ex ministro de Exteriores de Singapur católico, George Yeo.
Con todo, no faltan los críticos con el Papa Francisco que –estando inicialmente inclinados a mantener los privilegios curiales y a no hacer cambios- consideran que la designación de Francesca ha sido un error del Papa, dando a entender que supone una precipitada decisión, análoga a la que puede tomar con las previstas reformas.

Esperemos que este probable error, que más que del Papa estaría en su entorno próximo, le sirva para elegir con mayor cautela su equipo de colaboradores próximo, pues falta le va a hacer rodearse de personas de confianza para poder acometer las difíciles tareas que tiene que abordar para que se cumpla su anuncio de cambios y simplificación de la maquinaria burocrática eclesial, de forma que el Vaticano deje de ser un reino medieval y entre en la modernidad como la auténtica Iglesia de Cristo volviendo a las fuentes judeo-cristianas y a la sencillez y coherencia evangélica.

sábado, 17 de agosto de 2013

SÓLO 1/5 DE LOS CONTRIBUYENTES ESPAÑOLES INDICÓ EL PAGO A LA IGLESIA CATÓLICA


Según datos oficiales revelados, sólo una quinta parte de los contribuyentes españoles reseñó en su declaración de la renta que se le hiciera pago a la Iglesia Católica de la aportación oficial, lo que vino a ascender a la cantidad de 230 millones de euros.
La pregunta inmediata sería: ¿en qué ha quedado “la España católica”?. Pues resulta un dato bastante clarificador del alcance sociológico de los católicos en nuestro país, que habiendo abandonado la declaración confesional del Estado como católico –propia del régimen franquista-, por una de aconfesionalidad estatal en la Constitución de 1978, han bastado algo más de tres décadas para dejar situada la entidad estimativa de la comunidad católica en un 20% de los contribuyentes, lo que fijaría en una estimación análoga de católicos practicantes, que viven su fe, aunque la cifra de “católicos nominales” (bautizados) sea ostensiblemente superior, pero también se encuentre en cifras sociológicamente menguantes.
Naturalmente estos datos reflejan también, además de una desafección importante de la ciudadanía española sobre la Iglesia católica, la subsiguiente merma de poder e influencia pública de esta, que a tenor de estos datos, estimamos que incluso se encontraría sobrevalorada públicamente.
A este dato indicado, habría que añadir que el porcentaje de contribuyentes que indicaron su intención de colaborar con organizaciones sociales –distintas de la Iglesia- fue del 34,7%. Dándose el dato de contribuyentes que reseñaron su indicación de ayudar a la Iglesia Católica y a Organizaciones Sociales de forma conjunta que se cifró en el 14,6%; en tanto un 29,6% se abstuvo de hacer cualquier indicación.
¿Cabría deducir de tales datos un incremento de una general, progresiva y silente apostasía de la Iglesia católica?. Creemos que en rigor, no se puede llegar a tal conclusión, pues más bien aparenta un progresivo alejamiento de la práctica religiosa, quizá subsiguiente a una carente o defectuosa catequización, que apenas supondría una fe embrionaria, esclerotizada ante una cultura dominante materialista y hedonista de porte puramente existencial que colapsa el mensaje evangélico sino se vive conforme a la madurez personal y de fe en un ámbito comunitario, que no siempre facilita la propia Iglesia, aún escorada a un planteamiento de fideísmo dogmático, tradicionalista y conservador, y en no pocos casos ensimismada en su propia estructura clerical jerárquica, a la que la ciudadanía de la postmodernidad da la espalda, pues apenas le aporta nada de interés para su vida.
Por consiguiente, ante este dato preocupante, revelador de una masiva desafección del mundo laico sobre una Iglesia clericalizada, que aparenta y acaso anticipa la profetizada apostasía general, debería reaccionar la Iglesia –como parece estar haciéndolo el Papa Francisco, auténtica elección del Espíritu- con una seria y profunda reflexión, retomando el proceso iniciado en el Concilio Vaticano II (parado por el miedo). Pues si bien es cierto que la Iglesia no es una ONG, no es menos cierto que tampoco es una “monarquía medieval”.

Así que urge una auténtica conversión eclesial y personal del catolicismo, para que se produzca el ulterior encuentro de la cristiandad en el Evangelio que Jesús nos anunció, auténtica fuente de fe, esperanza y caridad, que dotaría de coherencia y credibilidad esa nueva evangelización de la que tanto se habla, y tampoco avanza. Responsabilidad que siendo de todos los cristianos, precisa un cambio urgente en las mismas entrañas de la propia Iglesia institucional, empezando por la jerarquía (que habrían de mostrarse más cercanos al pueblo de Dios, auténticos Pastores), prescindiendo de poder, patrimonio e influencia socio-política, restableciendo la vida comunitaria de los primeros cristianos, poniendo en marcha un auténtico catecumenado de adultos, facilitando la vida comunitaria de la fe en el ámbito parroquial, la participación activa del laicado, la comunicación y convivencia de los distintos carismas eclesiales al servicio del Evangelio de Cristo y de una Iglesia de base, que sólo así puede recuperar la confianza de las personas (creyentes y no creyentes, católicos y no católicos, cristianos y no cristianos) en la misma, en su convivencia fraternal, y en la caridad por amor a Dios y a los hombres.

¡Hay que simplificar todo lo que los siglos han complicado, que en definitiva han contribuido a ocultar el mensaje de Cristo, mucho más que a mostrarlo..!.

sábado, 10 de agosto de 2013

LA CANTADA VUELTA DE CAÑIZARES A ESPAÑA


Se baraja, de fuentes bien  informadas, la próxima vuelta a España del Cardenal Antonio Cañizares, para reemplazar en el arzobispado de Madrid a su hermano en el colegio cardenalicio, Antonio Rouco –que se jubilaría por edad-, de esta forma Cañizares escaparía a la “tijera de Bergoglio” en su pretendida “poda curial”, a la vez que ostentaría los blasones de una importantísima sede arzobispal.
Así al júbilo de la jubilación de Rouco, que en su archidiócesis e incluso al frente de la Conferencia Episcopal ha representado las tesis más conservadoras e inmovilistas de la Iglesia española, al punto de flirtear inconvenientemente con la derecha política, haciendo bloque con ella en su particular batalla moral contra el aborto y los matrimonios homosexuales de la torpe legislatura socialista de Zapatero, aunque sus coyunturales aliados de pancarta cuando accedieron al poder se olvidaron del cardenal Rouco y sus secuaces.
Aunque aquel no parece haber olvidado sus inclinaciones conservadoras a ultranza, manifiestas en un gobierno antipastoral en lo eclesial, y en un atrincheramiento de la derecha política en sus medios de comunicación públicos (la Cope, TV popular y 13 Tv), cuya línea editorial en lo político ignora toda la doctrina social de la Iglesia y se alinea en el bloque neoliberal del denominado “tdt party”.
Por consiguiente el cese del cardenal Rouco –que es doble: tanto en la archidiócesis de Madrid, como al frente de la Conferencia episcopal española-, sería además consecuente con los nuevos tiempos eclesiales anunciados por el Papa Francisco, del que se espera –además de la “poda curial”- un giro en el gobierno eclesial que haga a la Iglesia más coherente para ser creíble, y genere una actitud más pastoral en su clero, consecuente con el evangelio de Cristo.
Pero el relevo de Rouco por Cañizares no nos parece que sea ese cambio esperado, pues este es más de lo mismo, ya que –aunque haya cambiado su lenguaje público últimamente- se le recuerdan sus intervenciones públicas al frente de la archidiócesis de Toledo, de la que marchó a Roma, en forma poco prudente con una invasión del terreno político evidente en defensa de tesis tradicionalistas (baste recordar su anodina afirmación de que “España era un bien moral”, que recordaba lo que unidad de destino en lo universal, y aportaciones por el estilo). Claro que eran otros tiempos eclesiales –que le valieron el pretendido ascenso al capelo cardenalicio, y su acceso a la “Roma curial”).
Su labor en la Curia romana ha sido más que prescindible por exigua y escasamente fértil, ya que no se conoce ninguna novedad doctrinal de su paso al frente de máximo órgano de la liturgia eclesiástica. Como tampoco se le conocen grandes frutos pastorales en sus destinos episcopales de Ávila, Granada y el ansiado primado de Toledo, aunque en el primero auspició la Universidad de Ávila en sus inicios, como apoyó la UCAM murciana dada su amistad personal con Mendoza. Y es que en todos los destinos de Cañizares se traslucía la idea de tránsito, de interinidad, como también parece haberlo sido el de Roma.
Y aunque al Papa Francisco le venga bien quitárselo de encima y darle una airosa salida de la Curia, tal parece un “despeje político”, más que eclesiástico, de un Papa que tanto reivindica la autenticidad, lo pastoral, el servicio y la sencillez; dado que siendo así, no parece que su hombre en Madrid sea Cañizares, aunque astutamente ha cambiado el léxico aparentando aperturismo e imitando al Papa, pues aún tenemos en la memoria a un ceremonioso Cañizares ataviado cual príncipe eclesial como cardenal medieval con una cola de varios metros de larga, para pompa y regocijo humano de Cañizares y sus pelotas.

De ahí que la grey española ande tan confundida que al final no sepa distinguir dónde se encuentran los auténticos lobos si en el aprisco eclesial o fuera de él. Algo que el Papa habría de despejar con la mayor urgencia precisamente por la “cura de almas” que le están confiadas.

domingo, 4 de agosto de 2013

AÑO JUBILAR SANTIAGUISTA EN PLIEGO


Dentro de las conmemoraciones religiosas tradicionales, se encuentran las celebraciones de años jubilares, que en últimamente han proliferado por doquier con apoyo episcopal. Tales jubileos vienen a plantear durante un tiempo la conveniencia de peregrinación al lugar del jubileo, en que tras la práctica religiosa determinada (oir Misa, confesión, y donación económica) se propone “ganar el jubileo”, que conlleva el logro de indulgencias que reducen o condonan las penas del pecado.
Sin embargo, la práctica de las indulgencias eclesiásticas, no sólo se plantearon históricamente con una finalidad recaudatoria para acometer la ingente empresa eclesial de construcción de catedrales, y demás templos eclesiásticos, y además teológicamente pronto tuvieron la –más que razonable contestación de Lutero y del mundo de la reforma protestante-, en cuanto a su difícil encaje evangélico de las mismas. Además que con ello, la jerarquía eclesiástica le viene a quitar el puesto al mismo Dios, tarifando una especie de perdón del pecado a través de unos ritos eclesiásticos y el pago de limosnas canjeables por el prometido logro del perdón que conllevaría el acceso a las promesas celestiales.
Tales prácticas, que muchos no ven justificadas evangélicamente, sino que por el contrario, pudiera recordar el mismo “pecado de simonía” (o negocio de oficios sagrados), que viene denunciado claramente en la Biblia, además pudieran dar una errónea interpretación de la vida de fe cristiana, pues se utiliza arteramente la idea evangélica de misericordia divina para el perdón de los pecados, sobre el medio de unos requisitos rituales y económicos, que se alejan de la auténtica conversión de corazón que es la que se deduce en los testimonios de Cristo como adecuada para ganar el perdón de los pecados, por la misericordia de Dios, que contempla en el interior del hombre el arrepentimiento y la conversión de corazón, y lo abraza como al hijo pródigo que vuelve a la Casa del Padre.
Por consiguiente, no se entiende del todo bien, en nuestro tiempo –especialmente tras el Concilio Vaticano II-, que se siga manteniendo y haciendo hincapié por parte de la Iglesia oficial en prácticas jubilares (de práctica medieval, ya criticada por los motivos expuestos), en vez de emprender una auténtica evangelización adaptada a los tiempos actuales de la Iglesia, que ha girado hacia las fuentes evangélicas (desde el Concilio Vaticano II), y mucho menos que se siga apelando al apóstol Santiago, como a su orden militar medieval en lucha contra el musulmán.
Si la Iglesia quiere poner en práctica el auténtico mandamiento cristiano del “amor fraterno”, habría de empezar también por desarrollar las tesis ecuménicas que hicieron fortuna en el fenómeno conciliar Vaticano II, respecto de lo cual, los últimos pontífices (Juan Pablo II y Benedicto XVI) llevaron a la práctica eventos ecuménicos de oración en Asís, en recuerdo de la actitud de San Francisco de respeto y acogida de toda persona, fuera cual fuera su religión.

Así pues, contemplamos este nuevo año jubilar de forma un tanto artificial en el ámbito pastoral, que se añade a otros que se vienen celebrando de forma habitual en la diócesis de Cartagena en los últimos años, y de los que algunos llegan a pensar que su sentido auténtico, más que pastoral, responde a una apelación a las tradiciones del lugar para lograr ingresos extraordinarios a la Iglesia local.

lunes, 29 de julio de 2013

EXTRAORDINARIO TESTIMONIO DEL PAPA FRANCISCO EN SU PRIMER VIAJE INTERNACIONAL


El Papa Francisco, en su viaje a Brasil, con ocasión de la celebración de las Jornadas Mundiales de la Juventud, ha dado un extraordinario testimonio evangélico al mundo con su habitual estilo sencillo y directo, con sus gestos de autenticidad, coherencia y austeridad evangélica.
Ha sido en este primer viaje de Francisco, en que se ha puesto de relieve la austeridad evangélica con la que el Papa quiere vivir y dar testimonio al resto de la cristiandad, así alejándose de la idea de que jurídicamente es también un Jefe de Estado, en  el ámbito jurídico político, y de que fuera un príncipe de la Iglesia, en el ámbito eclesial, se ha mostrado realmente como corresponde a la coherencia y autenticidad del sucesor de Pedro y Vicario de Cristo, con sencillez, con autenticidad, y con la mayor de la autoridad moral para dirigirse al orbe católico y al mundo gentil, siendo así, que como primer gesto ha abandonado el tradicional vehículo blindado que se corresponde con los altos dignatarios nacionales, y ni siquiera ha llevado el conocido “papamóvil” blindado de sus predecesores, haciendo uso para sus traslados de un simple utilitario que causaba extrañeza pues era de menores dimensiones y apariencia que los propios vehículos policiales de escolta; y en el ámbito celebrativo de multitudes ha empleado un vehículo abierto sin blindar para estar más cerca de los presentes.
Pero al propio tiempo, él mismo portaba su cartera, sin dejar que nadie se la llevara, evitando la idea de servicio pontifical. Se dirigió a los obispos concurrentes como “hermanos en el episcopado” –rehuyendo de la idea abierta del primado-, lo que no fue obstáculo para que con claridad meridiana les dijera que abandonaran la idea de ser y mostrarse como “príncipes de la Iglesia” para ser pastores y servidores de la misma, cercanos a los fieles, acogedores de estos.
A los seminaristas les invitó a ser auténticos a su vocación, y a hacer una opción duradera de vida, frente a las opciones perecederas, cambiantes y de corta duración de los tiempos actuales, al tiempo que les exhortó a ir junto con el clero a por los invitados VIP, a por los pobres, siguiendo el mandato evangélico.
A los jóvenes les alertó sobre opciones libres de vida, en coherencia con la fe, que también fueran duraderas y consecuentes con el evangelio, que salieran a las calles a acompañar y atender a tantos necesitados, que dieran testimonio de Cristo, que no se quedaran encerrados en las parroquias, y sobre todo que se rebelaran ante la injusticia de los tiempos actuales que tiende a excluirles junto a la ancianidad –justo a la inversa de la trayectoria histórica de toda civilización, que siempre cuidaba las nuevas generaciones y la sabiduría de los ancianos-.
A todos habló del programa de vida cristiana resumido en las Bienaventuranzas y en el pasaje evangélico de Mt. 25, invitando a reflexionarlo, a meditarlo y a ponerlo en práctica.
Su visita a las favelas, su reunión con los líderes indígenas, e incluso con políticos y personajes de la vida social y económica brasileña, le dio oportunidad de denunciar proféticamente la injusticia del mundo actual, por las injustas relaciones derivadas de un sistema de desigualdad en el reparto de la riqueza, y la generación y seguimiento de los ídolos del mundo, especialmente del dinero.
Pero de todo ello, no faltó su autocrítica a la Iglesia y al estamento clerical, en un gesto de sinceridad y honradez que legitima aún más su discurso, y que hace albergar grandes esperanzas en el cambio interno que urge a la Iglesia, especialmente en lo referente al desarrollo y acogida de los presupuestos del Concilio Vaticano II, que se habían quedado relegados por los anteriores Pontífices, y que Francisco parece dispuesto a llevar adelante como requerimiento de modernidad, y aggiornamiento eclesial especialmente fijado en un evangelio sin aditivos históricos, que acaban por desnaturalizarlo.

Todo lo cual nos presenta la valiente y profética figura de Francisco, un Pontífice, que sobre todo es Pastor, y que urge notables cambios eclesiales en una Iglesia clericalizada que estaba necesitada de reorientar su rumbo en el mundo actual, atendiendo a la esencialidad evangélica como la única “hoja de ruta” que recorrer.

martes, 23 de julio de 2013

CELEBRACION DEL CARMEN EN EL MAR MENOR




La festividad de la Virgen del Carmen ha traído un año más, los tradicionales actos de devoción mariana –bajo la advocación del Carmen- de las gentes de la mar. Así, en Islas Menores se celebró la habitual procesión marinera con la Virgen del Carmen en devota y popular singladura por las tranquilas aguas del Mar Menor.
En Islas Menores, pequeña población vacacional cartagenera, a orillas del Mar Menor, se han celebrado los tradicionales actos de devoción a la Virgen del Carmen –patrona de las gentes del mar-, y así se celebró una eucaristía en la explanada del Club Náutico, que estuvo plagada de fieles que están veraneando en la comarca (Los Nietos, Islas Menores, Mar de Cristal).
Tras la celebración de la Misa, se formó el cortejo procesional en torno a la imagen de la Virgen del Carmen, que portaba un grupo de los asistentes, con asistencia del sacerdote que presidió la eucaristía, y acompañó a los presentes en todos los actos de la celebración.
El cortejo procesional partió de la explanada del Club Náutico de Islas Menores y pasando por el muelle accedieron a las distintas embarcaciones engalanadas para tan festiva ocasión, que iniciaron la procesión marítima tras el barco que portaba el trono de la imagen de la Virgen, acompañada por los  que la portaban, sacerdote asistente, representantes del Club Náutico y demás fieles.
Una vez salió el cortejo de embarcaciones por la bocana del puerto, accedieron en fila, haciendo sonar sus sirenas, por aguas del Mar Menor, dando vivas a la Virgen, surcaron una pequeña y simbólica singladura en la que se acercaron a las playas vecinas de Islas Menores, Los Nietos, y Mar de Cristal, siendo divisado el cortejo marítimo desde la costa por los vecinos veraneantes de estas urbanizaciones ribereñas marmenorenses del término cartagenero.

Los actos concluyeron con el regreso de las embarcaciones al puerto de Islas Menores, poniendo de manifiesto la gran devoción mariana existente que se rubricaba un año más con los actos piadosos conmemorativos.

domingo, 2 de junio de 2013

LA CELEBRACIÓN DEL CORPUS CHRISTI


La Iglesia celebró el pasado jueves la festividad del “Corpus Christi”, que se pasa a celebrar este domingo, allá donde no fue festivo el pasado jueves.
Este es una festividad muy popular, vinculada tradicionalmente a la celebración de la primera comunión, normalmente de los niños, pues la Iglesia nos pone la Palabra de Lc. 9,11-17 para meditar sobre el profundo significado de estas palabras de Jesús, especialmente cuando él les dice a los apóstoles –que le decían a Jesús de despedir a la gente después de su predicación-, “dadles vosotros de comer”.
Estas palabras de Jesús, sumamente consideradas con la gente que había ido en su búsqueda a escucharle, y que consciente del esfuerzo y de las dificultades de muchos de ellos, tiene el gesto de asistirlos, de atenderlos, de brindarles la atención de darles de comer antes de que volvieran a emprender el camino de sus casas. En definitiva, que no volvieran de vacío, ni espiritualmente –con todo lo que les había dicho y predicado-, ni humanamente –conocedor de la dificultad de muchos de ellos-.
Algo que también revela en Jesús el profundo amor que profesa por el ser humano, por las personas, en concreto, y que en coherencia con ello, no se desentiende de lo humano, de las necesidades personales de los que ama, en un gesto de profunda coherencia, comparte su pan, lo que tiene, y hasta su propio ser (pues en la Eucaristía se entrega misteriosamente a nosotros acompañándonos y fortaleciéndonos en la marcha por este mundo hasta el encuentro definitivo con el Padre).
Así este día, viene a ser una continuación del Jueves Santo –declarado día del amor fraterno-, pues supone la asistencia de Jesús, y en consecuencia de los suyos –de todos los cristianos-, según indicación dada por El a los Apóstoles (“dadles vosotros de comer”). Siendo un momento en que también se dio un profundo gesto de amor y caridad.
Por ello, el seguimiento de Jesús –y naturalmente la unión eucarística con El, a través de la comunión- nos lleva a considerar tal gesto en profunda coherencia evangélica, y ello supone pues el amor a Dios y el amor a los hermanos (considerando a los demás hombres como nuestros hermanos), sin lo cual no tiene sentido nuestra fe.
Tal es el caso que no podemos desentendernos del sufrimiento humano, de la injusticias, de las indignidades que se infligen aún hoy día al ser humano, si queremos ser consecuentes con la fe de Cristo, y queremos madurar en esa fe más allá de verla o vivirla como mero ritual.

Y al propio tiempo, hemos de considerar el profundo Misterio Divino, de un Dios que se nos revela progresivamente, que se ha revelado como Amor y Misericordia, que nos invita a seguirle en la persona de Cristo Jesús para el encuentro definitivo, y nos envía al Espíritu Santo para fortalecernos en nuestra marcha por la vida, en la que tropezamos, nos despistamos, nos distraemos con pequeñeces, y nos llegamos a apartar de Dios, pero El pacientemente sigue esperándonos, al tiempo que nos encarga la maravillosa vida de amor fraterno, de desasimiento, de búsqueda, de proximidad al otro, de acompañamiento y asistencia al hermano para un auténtico encuentro final con Dios, cargado de sentido y profundidad que colme así nuestra existencia.

miércoles, 6 de marzo de 2013

ENTREVISTA AL DR. MARIO SABÁN - PRESIDENTE DE TARBUT SEFARAD



El Dr. Mario Sabán, filósofo y antropólogo, es un especialista e investigador del ámbito judeocristiano, argentino, de origen judío, afincado actualmente en Barcelona preside la Asociación Cultural Tarbut Sefarad de conocimiento y divulgación de la cultura hebrea en general, y en particular de la cultura sefardí.
Esta semana ha visitado Murcia, habiendo impartido sendas conferencias en Cartagena y en Murcia, y con esta ocasión hemos aprovechado su presencia en Murcia para entrevistarle.
P/ ¿Qué es “Tarbut Sefarad”?.
R/ “Tarbut” en hebreo, quiere decir cultura; “Sefarad” era el nombre que designaba toda la Península Ibérica y el sur de Francia; por tanto, cuando hablamos de “Tarbut Sefarad” nos referimos a una red de voluntarios amigos de la cultura judía, que nació en Lérida –donde se creó una cátedra de pensamiento judío, que yo dicté-, con un 95% de cristianos que reconocieron que a España le faltaba este componente judío que estaba desaparecido. A partir de ahí fuimos extendiendo la red, de forma que ya estamos en 2oo ciudades españolas y casi 100 ciudades del extranjero. (www.tarbutsefarad.com).
El objetivo es el renacimiento de la cultura judía en España, un trabajo de “hormiga” que se va logrando poco a poco después de estos 500 años de ausencia.
P/ ¿Cómo definiríamos actualmente la cultura sefardí?.
R/ Hay un gran problema de ¿cómo va a persistir?. Es la que se siente heredera de todas las tradiciones: del ladino, de la cocina judeo-española, etc; pero estamos viendo que los nietos de los que conservaban el ladino ya no lo continúan, de ahí el problema de la continuidad. Lentamente se va perdiendo la lengua, aunque las costumbres se mantienen.
No obstante,  aparece actualmente un nuevo sefardí (podríamos hablar de “neosefardismo”) que está asumiendo la cultura, mientras el sefardí tradicional se pierde. Por eso hay que trabajar mucho para enlazar España y los judíos.
Así, la idea de “Tarbut Sefarad” es la de una organización que pueda insertar lo que es Sefarad en el conjunto de las comunidades sefardíes del mundo, que vuelven a Sefarad de visita pero se marchan y no acaban arraigando.
P/ ¿En qué medida podríamos hablar de linajes sefarditas?.
R/ Hay un gran trabajo que estamos abordando en Tarbut Sefarad de ayudar a localizar el origen judío de muchas personas que nos consultan sobre la base del origen judío de sus apellidos, que viene a ser una gran demanda a nuestra organización (casi el 50% de los correos electrónicos que recibimos van en esa línea).
Todavía se mantienen costumbres criptojudías en muchas familias, que es difícil creer que se hayan podido mantener ocultas 500 años.

P/ ¿La determinación por los apellidos es suficiente, o habría que ir a la prueba del ADN?.
R/ Es muy difícil la determinación del origen judío sólo por los apellidos, ya que en el mundo judío existen también apellidos cristianos, o no específicamente judíos (v.gr.- Franco o Castro, existen entre los judíos y entre los cristianos), siendo así extremadamente difícil pronunciarse en estos casos.
En otros casos es más fácil (apellidos de actividades económicas o gremios, o de ciudades, etc.), pero también se da entre los cristianos procedentes de judíos conversos.
El ADN hace un cálculo de la sangre semita, y en España hubo también cartagineses que eran semitas, y anteriormente estuvieron los fenicios. Por tanto, antes de la llegada de judíos a la Península Ibérica, ya había semitas en ella. Lo que dificulta la investigación por ADN ya que informa de “sangre semita” pero no asegura que fuera judía, pues podría ser también fenicia o cartaginesa.
P/ ¿La búsqueda de antecedentes judíos conlleva un interés genealógico, cultural o también religioso?.
R/ En general comienza con una cuestión cultural y deriva a un tema religioso. Las búsquedas son muy diversas.
El español tiene una especie de amor y rechazo simultáneo por los temas judíos. Es como una especie de paradoja. El tema no se habla, se mantiene críptico. Entre otras cosas porque no hay comunidades judías en muchas ciudades (es un tema desaparecido), y cuando se habla, se hace de las “piedras”, de las sinagogas. No hay “judíos biológicos”.
Sin embargo, los cinco siglos de presencia judía en España, de actividades bancarias, comerciales y culturales, hacen que la Edad Media española no se entienda sin los sefardíes.
Muchos jóvenes españoles que profundizan en la Biblia, acaban por hacerse el inevitable planteamiento que siguen a Jesús: ¡un judío!. Lo cual revela la contradicción de cierto cristianismo antisemita.
Así unos se acercan al judaísmo para profundizar en su conocimiento de Jesús: un judío. Otros, por la cultura, linajes de apellidos, e incluso por la atracción del Estado de Israel.
La última vía de acercamiento al mundo judío –más reciente- es la del conocimiento y descubrimiento de la vía mística de la Cábala, cada vez mayor y de gran potencialidad. Pues estamos en una época en que la religiosidad es débil, pero la espiritualidad fuerte, y no se encuentra debidamente reflejada en las instituciones religiosas; que habrían de adaptarse a esta demanda de espiritualidad.
P/ La paradójica historia del judaísmo (de “pueblo elegido” a  “pueblo perseguido”), ¿cómo se lee desde el judaísmo?.
R/ El Estado de Israel genera paradoja, por un lado, da la seguridad que no tuvo el pueblo judío durante 1400 años, pero por otro lado, introduce al judaísmo en el terreno político (pues antes el judaísmo estaba en el terreno cultural y religioso).
Cuando hay un Estado surgen los problemas entre la ética y la política. Sobre todo, si se define judío. Lo que conlleva una tensión entre la ética de la Torah y sus intereses como cualquier Estado, que hay que entender que los tenga que defender. Lo cual resulta complejo. Algo así como la paradoja de sostener el cristianismo y el Estado Vaticano.
Habría que introducir la ética en la política internacional. En el caso de Israel se procura la coherencia ética en su política.
P/ ¿Qué planteamiento hace el judaísmo actual con Sión, con la vuelta a la “tierra prometida”?.
R/ Todo judío, por la “ley del retorno”, si va a Israel puede ser ciudadano del Estado de Israel con pasaporte, lo que viene a conferir a los judíos una posibilidad de “doble nacionalidad”.
El problema del judaísmo de la diáspora es la continuidad del mismo en tales circunstancias. Por lo que la función de las comunidades judías de la diáspora es importante, pese a la disminución que supuso el genocidio de la Shoah. Puesto que suponen una posibilidad de facilitar el contacto, la conversión y el mantenimiento del judaísmo de la diáspora. Además que la historia del judaísmo es la de la resistencia en las dificultades, aunque no falten agoreros de la desaparición y extinción del judaísmo de estas comunidades.
Pienso que incluso veremos la potenciación del judaísmo por el gran interés sobre la mística judía y su profundo desarrollo, que puede favorecerlo.
En España se están dando entre 200 y 300 conversiones anuales al judaísmo, acaso poco en relación con la población española, pero una significativa cifra mantenida con tendencia al crecimiento, que para el judaísmo español es mucho.
Tarbut Sefarad trabaja mucho el contenido de fondo, de redefinición, que se adapte a los actuales tiempos de crisis. Aunque el judaísmo siempre vivió en crisis, siendo ahí donde se fortalece.
P/ ¿En la actualidad habríamos de hablar de un mundo judío diverso?.
R/ Muy diverso. A nivel religioso están el movimiento reformista y el conservador (dos movimientos no ortodoxos) que hace tiempo aceptan que las mujeres sean rabinas (existen unas 350 en el mundo), pues los tiempos han cambiado y el mundo judío se adapta a estos tiempos.
P/ ¿Hay trato igualitario a los judíos conversos del paganismo, respecto de los judíos de linaje?.
R/ El trato es totalmente idéntico. En general los conversos son más observantes en sus prácticas.
Además, la conversión al judaísmo no es automática, tarda varios años, pues se tiene que tener cierto nivel de conocimientos.
En el judaísmo lo central es el tema del conocimiento, la persona ha de estudiar mucho para entrar en el judaísmo. No se plantea el grado de fe o inmersión virtual, sino el conocimiento profundo del judaísmo, y eso conlleva de 3 a 5 años.
Y dado que según las leyes de Noé, no se necesita ser judío para alcanzar la salvación, la conversión al judaísmo se plantea en términos de calidad, de conocimiento, más que de cantidad de personas.
P/¿El judaísmo tiene una teología más sencilla que la cristiana, pero unos rituales más complejos?.
R/ Es totalmente así, pues la tradición judía es compleja, y creo que por ello, la mente judía se ha vuelto también compleja acostumbrada al estudio para entender a Dios. El sabio judío Hillel decía que un ignorante no puede ser un buen creyente.
P/ ¿Eso no es gnosticismo?.
R/ Sí. El judaísmo se volvió gnóstico, es gnosticismo puro, quizá sea equivalente, pues llegamos a la fe por el conocimiento. No tenemos declaración de fe, llegamos a la fe por la conducta; por eso creo que el libro más judío del Nuevo Testamento es la Carta de Santiago (que afirma aquello de demuéstrame tu fe sin las obras, que yo te demostraré la fe con las obras), que Lutero quiso sacar del canon con su postulado de la “sola fides” (fe sin obras: “el justo vivirá por la fe”).
La cuestión es que las obras son fundamentales,  lo cual plantea un problema teológico, que nos lleva a considerar que en el judaísmo no hay teología (pues esta estudia a Dios, y si para nosotros Dios es el infinito, ¿cómo se estudia el infinito?), por consiguiente se trata más de un estudio antropológico ( se estudia al ser humano y su conducta en relación a Dios).
El judaísmo cree que Dios se encarna en toda la creación.
P/ ¿Cuál es el planteamiento judío del “Reino de Dios”?.
R/ En el caso judío es un reino material en cuanto al fin de la pobreza, al fin de la injusticia.
La venida del reino es el fin de la historia. No el comienzo de un tiempo nuevo (como se plantea en el mundo cristiano); es lo que va a comenzar cuando la historia termine. Un cambio de paradigma tal que no podemos imaginarnos lo que supone, como dice el profeta Isaías que nadie se levante contra nadie. Por tanto es una cuestión práctica, de no violencia.
P/ ¿Cómo entienden la escatología?.
R/ Creemos que habrá resurrección de los muertos al fin de los tiempos. ¿Cómo se producirá, de forma espiritual o corporal?. No lo sabemos. Aunque …., ¡ya estamos clonando…!. Y eso lo complica.
P/ ¿Cómo interpreta el acercamiento católico de los últimos Papas al mundo judío?.
R/ Muy positivamente. A partir de Juan XXIII, que dio un paso decisivo, después Pablo VI menos decidido, pero el Papa polaco Juan Pablo II, entrando en la sinagoga de Roma impulsó un decidido cambio en las relaciones que concluyó con todo sesgo de antisemitismo en la Iglesia, sus visitas a campos de concentración, sus conferencias a comunidades judías en Europa, etc., que continuó Benedicto XVI abiertamente. Por tanto, el acercamiento católico es decidido y patente.
Ahora tienen que abrirse las relaciones desde el mundo judío, pero aún pesa mucho el tema de la inquisición, las cruzadas, y el silencio eclesial durante la Shoah, por tanto habrá que dar tiempo, revisar la historia, dialogar y construir para el futuro.
P/ ¿Cuál es la realidad actual del judaísmo en España?.
R/ Los núcleos más numerosos de comunidades judías en España actualmente son Madrid y Barcelona.
Así vivimos en España treinta mil judíos, de los que aproximadamente unos diez mil viven en Madrid, y unos ocho mil en Barcelona, existiendo pequeños núcleos en Oviedo, Alicante, Valencia, Palma de Mallorca, Ceuta y Melilla, entre otras.
La comunidad más cohesionada y religiosa es la de Madrid que cuenta con ocho o nueve sinagogas, casi todas de tendencia ortodoxa. Por su parte, Barcelona cuenta con varias sinagogas de diferente signo (1 ultraortodoxa, 1 tradicional, y 2 de la reforma).
Salvo las comunidades de Madrid y Barcelona, las demás comunidades judías están dispersas son de escasos miembros y por ello más débiles. No obstante el judaísmo español se enfrenta a un gran desafío dada cuenta el creciente número de conversos y su dispersión, que se estima podrá ser sustancial en las próximas décadas, con su progresiva extensión territorial que dificulta su organización y unión.
Al frente del judaísmo en España se encuentra la Federación de Comunidades Judías, debidamente legalizada, que representa a las 13 comunidades ortodoxas tradicionales, pero al aparecer comunidades no federadas, o la Federación se amplía y las acoge o habrá una nueva Federación, algo que a día de hoy, no se tiene claro.
Sin embargo, podemos afirmar que España está redescubriendo el judaísmo, pues cada vez hay más conversiones.
P/ ¿A dónde se ha de dirigir cualquier persona interesada en la fe judía en España?.
R/ Puede escribirnos a “Tarbut Sefarad” (www.tarbutsefarad.com), les ofreceremos bibliografía básica para su conocimiento, y si quiere profundizar más le pondríamos en contacto con comunidades judías. Si quisiera convertirse le ayudaríamos en su proceso de conversión. Y si quiere ayudar al conocimiento y difusión de la “cultura judía”, le invitamos a participar uniéndose a Tarbut Sefarad.

sábado, 1 de septiembre de 2012

EL CARDENAL MARTINI: UN HOMBRE DE DIOS, ABIERTO AL MUNDO



Ha fallecido Carlo María Martini, jesuita, Cardenal, ex arzobispo de Milán, y “papable” en el último cónclave en que se eligió Papa a Benedicto XVI. Con su desaparición, la Iglesia pierde a un gran activo de la jerarquía que además de un hondo intelectual (teólogo con varios doctorados, especialista en Sagrada Escritura), que fiel a su vocación eclesial como jesuita, estuvo siempre atento a los Sagrados Misterios, pero al propio tiempo no dejó de estar con los pies en el mundo, próximo a sus prójimos –los hombres-.
Tras una meteórica carrera eclesiástica, Juan Pablo II le nombró arzobispo de Milán – la diócesis mayor de Europa-, en la que tras más de dos décadas de servicio, desempeñó un gran servicio a la Iglesia.
Pero también hay que destacar su papel  intelectual, de teólogo en busca de la Verdad, pues desde su especialidad de crítica al Nuevo Testamento, su dominio de seis lenguas modernas, además del latín, griego y hebreo, le posibilitaron un amplio trabajo de investigación que propició importantes publicaciones, entre las que podemos destacar:

§  La llamada de Jesús: orar con el evangelio de Marcos. Narcea Ediciones. 1991. 
§  Hombres de paz y de reconciliación. Sal Terrae. 1988. 
§  Abrirse. Máximas espirituales. Sal Terrae. 1997. 
§  Cambiar el corazón. Narcea Ediciones. 1996. 
§  Los Sacramentos. Editorial San Pablo. 2002. 
§  Vivir con la Biblia. Planeta. 1998. 
§  Los ejercicios de San Ignacio a la luz del Evangelio de Mateo. Editorial Desclée de Brouwer. 2009. 

Tras su jubilación, se retiró a vivir en Jerusalén, patentizando así su voluntad de seguir de cerca las huellas de Jesús, en una clara intuición de la necesidad de que nuestra fe retorne a las fuentes , experiencia que le llevó a publicar su importante y polémico libro: Conversaciones nocturnas en Jerusalén, presentando su particular visión sobre la vida y mensaje de Jesús un tanto distante del que presentó el propio Papa Benedicto XVI, que al decir del jesuita alemán que hace de entrevistador, el padre Georg Sporschill:
“El libro del pontífice es una profesión de fe en el buen Jesús. El cardenal Martini nos pone frente a Jesús desde otra perspectiva. Jesús es el amigo del publicano y del pecador. Escucha las preguntas de la juventud. Genera confusión. Lucha junto a nosotros contra la injusticia”.
Su planteamiento teológico marca cierta distancia interpretativa con la oficialidad vaticana, sin que ello suponga necesario alejamiento, sino una perspectiva interpretativa más abierta al sufrimiento del mundo, menos dogmática, de ahí sus reticencias sobre algunos aspectos de la Humane Vitae, pues llega a admitir el uso de los preservativos y anticonceptivos como mal menor –aunque reconoce que nos misión de la Iglesia aconsejarlos, ante la alternativa de la abstinencia-, apostando por la mejora de la comunicación de la enseñanza eclesial que, a su juicio, no ha logrado expresarse del todo bien. De igual modo, marcó su prioridad por una mayor colegialidad eclesiástica frente al primado, pidiendo una reflexión sobre la estructura y el ejercicio de autoridad eclesial, junto con una mayor consideración del papel de la mujer en la Iglesia.
De igual modo, también criticó el documento Dominus Iesus, como algo "teológicamente bastante denso, lleno de citas y difícil de entender”.
Por todo ello, se le tenía dentro de la jerarquía católica como uno de los mayores exponentes del sector más progresista de la Iglesia, motivo por el cual estuvo entre los barajados como candidatos a la cátedra de San Pedro en un cónclave donde tenía pocas posibilidades de ser elegido dado el predominio de la corriente conservadora de la jerarquía que, como era natural, acabaron por decantarse por el Cardenal Ratzinger, actual pontífice Benedicto XVI.
Sin embargo, y pese a los críticos más dogmáticos –que de todo hay en la “Casa del Señor”-, en rigor, creemos que no se puede hablar de planteamientos radicalmente distintos y distantes los del Cardenal Martini y el Papa, sino más bien de dos sensibilidades distintas dentro de la misma Iglesia que viven el mismo Evangelio de Cristo con sus peculiaridades personales, lo cual es también es una grandeza de la fe, el que como don de Dios, este nos permita vivirla según nuestra sensibilidad personal con mayor o menor énfasis en unos u otros aspectos, y eso también enriquece a la misma Iglesia, que más allá de diatribas sobre la ortodoxia, asume distintas perspectivas sobre un mismo mensaje, respetando la libertad de los Hijos de Dios.
Con todo, despidamos a este Pastor –que seguro habrá sido acogido por el Padre Eterno-, valoremos su ingente servicio a la Iglesia, su trayectoria de “hombre justo”, pues habrá engrosado el “coro celestial” desde el que, a todas luces, pedirá por la “Iglesia peregrina”, que ha perdido un gran evangelizador.

domingo, 8 de julio de 2012

ARZOBISPO Y TEÓLOGO ALEMÁN NOMBRADO NUEVO GUARDIÁN DE LA FE



El arzobispo de de Regensburg (Alemania y prominente teólogo), Mons. Gerhard Ludwig Müller,  ha sido nombrado por el Papa Benedicto XVI, como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, antiguo Santo Oficio, que cuidaba de la ortodoxia de la fe católica, y cargo en el que el propio Papa actual precedió a Mons. Müller.
La noticia ha sorprendido en ciertos ambientes católicos, dado que Mons. Müller como experto teólogo y docente universitario en Alemania –al igual que lo fuera Mons. Ratzinger- se ha distinguido por insertarse en una corriente teológica liberal, que resulta consecuente con su personalidad abierta y dialogante, entre la que se cita la amistad que tiene con el P. Gustavo Gutiérrez uno de los postuladores de la Teología de la Liberación, con el que compartió en Perú un Simposium sobre la misma, y de la que afirmó comprender su planteamiento, y cuyas relaciones personales e intelectuales se han mantenido hasta el punto que a Müller se le nombró doctor honoris causa por parte de la Pontificia Universidad Católica de Perú.
Ello no obstante, como ocurriera con el profesor Ratzinger del que se afirma que en su labor docente, investigadora de producción teológica, mantuvo planteamientos más abiertos que los que desde el de Prefecto de Guardián de la Fe defendió. Ya que de alguna manera, distinguió la labor docente e investigadora de la teología con sus hipótesis de alcance, y su incorporación como auténticas tesis a la praxis eclesial que habrían de tamizarse por la tradición del Magisterio eclesial.
En todo caso, bienvenido sea un pastor de la intelectualidad probada y profundos conocimientos teológicos de Mons. Müller, que con su talante dialogante, completará la figura necesaria que en tan difícil oficio requiere la Iglesia actual, pues al celo por la custodia del depósito de fe revelada, se ha de añadir la caritativa y cercana actitud a la humanidad creyente en ambientes cada vez más secularizados y descreídos, los problemas de una humanidad de contrastes entre el desarrollo del primer mundo y el subdesarrollo del tercer mundo, las injusticias y estructuras de pecado definidas por varios Pontífices, etc.; ante lo que la Iglesia no puede cerrarse en un pietismo quietista –por ella misma condenado con anterioridad-, ni tampoco en un pelagianismo activista que olvide la Trascendencia y el don divino.
Al propio tiempo, dada su amistad y relación personal con el Sumo Pontífice, seguro que resultará un decisivo apoyo a su difícil labor de gobierno de la Iglesia Universal, esperando sea también un primer y decidido paso para aquietar los cabildeos de la Curia Vaticana, últimamente revuelta.
Y sobre todo, no podemos eludir su altura teológica, como digno sucesor de una corriente de pensamiento teológico liberal que tuvo como dignos antecesores a importantes teólogos del S. XX como Hans Urs Von Baltashar, Jean Danielou, y Henri de Lubac, con importante repercusión de sus trabajos y escritos en el Concilio Vaticano II.

martes, 5 de junio de 2012

¡NO MONSEÑOR, ASÍ NO……!



Sabido es que Mons. Lorca Planes, Obispo de Murcia, es un hombre cercano, apacible, e incluso entrañable. Es lo que se podría decir un hombre prudente, acaso diplomático, al que le tenía por justo. Pero sus últimas declaraciones en las que no apoya a los clérigos y religiosos –que en número próximo a cien- firmaron un manifiesto contra los desahucios hipotecarios, so pretexto de que se trata de una cuestión compleja, no parece que sea muy atinada para serlo de un Pastor de la Iglesia.
¿Es compleja porque Mons. Lorca no la conoce en profundidad?. Creemos que por el alcance de la misma y sus consecuencias socio-económicas en muchas familias de su Diócesis, debería de haberse informado mejor, y haber llegado a hacer una estimación moral de las consecuencias de unos desahucios promovidos por una banca asistida oficialmente, ante unos trabajadores en paro abandonados a su suerte, que no pueden pagar las hipotecas pactadas en situación de estabilidad económica. Pero además, habría de considerar ¿si es justo el desahucio en esas condiciones casi famélicas?. Al tiempo de ¿si es justo que, además los pobres desahuciados sigan debiéndole al banco dinero, incluso después de haberse adjudicado su vivienda –con la que habían constituido garantía del préstamo?. Algo que no se sigue ni siquiera en los países de economías más liberales como EEUU, pues adjudicada la vivienda se considera saldada la deuda, ya que cubría el préstamo en garantía. ¡También es raro que nuestro docto Obispo no tenga opinión sobre ese extremo de la cuestión!.
Nuestro Pastor no puede desentenderse de la suerte de sus ovejas, ha de redoblar el celo apostólico y sacerdotal para acercarse a las más necesitadas, a las que sufren la injusticia. Pues de lo contrario, faltaría a su principal labor episcopal; además de ser coherente con el mensaje evangélico de estar al lado de los que sufren, y de luchar contra las injusticias. ¿O le es inconveniente?, ¿acaso por los apoyos que le han prestado algunas entidades bancarias para mantenimiento de inmuebles y obras de arte eclesiásticas?. ¡Primero es el hombre…, especialmente si está sufriendo, pues detrás de esos sufrimientos hay ancianos y niños!.
Con la crisis que padecemos, y los recortes de servicios públicos, que podan hasta acabar el “Estado del Bienestar”, apenas hemos oído voces de la jerarquía eclesiástica en defensa de los más débiles socialmente. Ya sabemos la meritoria acción que están haciendo Cáritas y demás entidades de caridad del ámbito de la Iglesia. ¡Qué gran labor…!. Pero no se escuden Vds. ahí sólo. Hay que hacer más, pues grande es la necesidad actual, y la injusticia hay que denunciarla proféticamente. En vez de rehuir un pronunciamiento a la primera de cambio, so pretexto de complejidad.
Complejos son los misterios teológicos y seguro que Vd. no por ello los rehúye. ¡Sea coherente, Monseñor!. Aunque sea por su propio bien.
¿Acaso el Magisterio de la Iglesia no tiene toda una Doctrina Social para iluminar la presente situación de injusticias económicas y sufrimiento en nuestras propias comunidades?.
¡Qué torpeza, o que falta de valentía….!. Y qué ocasión perdida para haber validado la respetabilísima y justa opinión de gran parte de su clerecía. A veces las mitras tapan los ojos… Pero aún está a tiempo de reflexionar y rectificar, si su conciencia se lo dicta.

lunes, 26 de septiembre de 2011

¿Qué esperan las comunidades cristianas de Medio Oriente después de la “primavera árabe”?


A continuación mostramos un artículo relacionado con la intervención de Padre Pierbattista Pizzaballa, Custodio de Tierra Santa y presidente de ATS pro Terra Sancta, en ocasión del congreso internacional del Centro italiano por la paz en Medio Oriente que se está desarrollando en Turín y que este año afronta el delicado tema de las “Minorías étnicas y religiosas en el Mediterráneo”.
Gracias también al apoyo de su ONG, ATS pro Terra Sancta, la Custodia de Tierra Santa está comprometida tanto con los proyectos de apoyo a las poblaciones cristianas en Israel y Palestina, como en Egipto y en Siria. De hecho, recientemente el Custodio de Tierra Santa ha lanzado la llamada de ayuda “Emergencia Cairo” para sostener a los frailes que operan en la capital egipciana.
“Después de la primavera árabe las minorías cristianas del Medio Oriente nutren grandes esperanzas”. Piden “ser plenamente reconocidos como ciudadanos, con los mismos derechos de todos”, ha explicado padre Pizzaballa en una asamblea que ha reunido imam, exponentes de las comunidades hebraicas, representantes de las comunidades armenias, coptos, curdos, Rom y beréberes.
Los eventos que han hecho manifestar a muchos jóvenes musulmanes y cristianos para pedir juntos la democracia y la libertad, sobre todo en Egipto, ha hecho que crezca la esperanza de las comunidades cristianas de todo el Medio Oriente, que viven la difícil condición de minoría religiosa, de poder vivir una “completa y reconocida nacionalidad”. “A parte los emiratos Árabes – ha explicado Padre Pizzaballa – , existe en todos los países del Medio Oriente, desde Egipto hasta Jordania, desde Palestina hasta Siria, la libertad de culto, es decir, que no se impide a los cristianos poder practicar su fe cristiana. Pero no siempre existe libertad de conciencia”.
El Custodio ha recordado cómo esta petición emergió con fuerza durante el Sínodo del Medio Oriente del pasado octubre donde los obispos, en la redacción del documento final, subrayaron “la importancia de la igualdad de todos los ciudadanos”.
Actualmente, el deseo principal es el de “la completa libertad de conciencia porque – dice el Padre Custodio – no se nace cristianos y no se nace musulmanes. También se espera la completa y absoluta ciudadanía. Los cristianos del Medio Oriente son árabes y quieren ser plenamente ciudadanos reconocidos ante la ley”.
De hecho, Padre Pizzaballa ha explicado cómo la minoría cristiana en Medio Oriente no sea una minoría étnica, sino solamente religiosa, porque los cristianos medio orientales “son árabes, piensan y hablan en árabe, se nutren de la cultura árabe”. Los cristianos son ciudadanos “originales y auténticos, leales a su patria y fieles a todas sus obligaciones con la nación. Es natural que puedan gozar de todos los derechos de la ciudadanía, de libertad de conciencia y de culto, de libertad en el campo de la enseñanza y de la educación, y en el uso de los medios de comunicación”.
A pesar de los elementos de preocupación determinados por los eventos de la crónica de la actualidad, el Custodio de Tierra Santa, como conclusión de su discurso, ha resaltado que la primavera árabe hay que interpretarla también como “el advenimiento de un período nuevo que está abierto a los cambios, haciendo que se entrevean también prospectivas nuevas para la minoría cristiana que desea ser plenamente partícipe y activa en el proceso de desarrollo de los países árabes de los que forma parte”.

Fuente: http://www.agensir.it/pls/sir/v3_s2doc_b.quotidiano?tema=Quotidiano&argomento=dettaglio&id_oggetto=213931

viernes, 2 de septiembre de 2011

La JMJ propuesta para el premio Príncipe de Asturias de la concordia.


La Jornada Mundial de la Juventud, celebrada en Madrid durante el mes de agosto, continúa en el ánimo de los jóvenes católicos españoles. Esta semana se ha conocido la propuesta de esta Jornada para el premio Príncipe de Asturias de la Concordia, que ha realizado la presidenta-editora del diario ABC, Catalina Luca de Tena.
El Comité Organizador de la JMJ ha acogido con interés la propuesta y ya se puede encontrar un formulario para apoyar la solicitud en la web madrid11.com, así como en Facebook.
Los iniciadores de esta solicitud consideran que “la juventud, la solidaridad y la convivencia pacífica entre jóvenes de casi 200 países del mundo, procedentes de contextos sociales, culturales, políticos y económicos totalmente diversos, que han inundado las calles de Madrid y del resto de España han devuelto la esperanza y el optimismo a gran parte de la sociedad”. “¡Tu puedes hacer tu parte para que esto sea realidad!”, remarcan.
En la carta, según señala Manuel Cruz en Análisis Digital, el firmante suscribe su “apoyo expreso” a dicha candidatura “en atención a los importantes méritos que concurren en este evento”. Asimismo, se expresa que la JMJ ha sido “un símbolo de convivencia y encuentro” que ha representado “un ejemplo para los jóvenes –creyentes y no creyentes– ante la crisis de valores que afecta a Occidente, y que ha aflorado en los últimos años en forma de crisis económica”.
Finalmente, se destaca “el calado social y la organización de la JMJ Madrid 2011, en la que han trabajado de la mano los poderes legislativos, económicos, civiles y eclesiales, además de 30.000 voluntarios españoles y extranjeros” y se subraya que la concesión del galardón “serviría de acicate para redoblar esfuerzos y dar un mensaje de esperanza al mundo entero”.
Por el momento, ya han ofrecido su respaldo a la propuesta organizaciones como Manos Unidas y HazteOir. Además, en la red social, decenas de jóvenes de todo el mundo felicitan a la Organización de la JMJ al tiempo que expresan su alegría por la candidatura.

Cáritas ha destinado ya más de un millón de euros a África


Cáritas Española va a aportar en los próximos días una partida de 538.314 euros al programa de ayuda de emergencia a la población afectada por la sequía en la Provincia Nororiental de Kenia, que será ejecutado por la Caritas Diocesana de Garissa, en la región de Wajir. Este plan, que tendrá una duración prevista de 6 meses, permitirá garantizar alimentación básica de urgencia a unos 26.000 beneficiarios directos.
Del total de estos fondos, una partida de 121.302 euros proceden de recursos propios de Cáritas Española y los 417.012 euros restantes del convenio marco sobre emergencias actualmente vigente entre Cáritas y la AECID (Agencia Española para la Cooperación Internacional y para el Desarrollo), que acaba de activarse con motivo de la hambruna en el Cuerno de África.
Con esta nueva partida, el total de las ayudas aportadas por la Confederación Cáritas Española a Kenia desde el lanzamiento de la campaña de solidaridad con los efectos de la hambruna en el Cuerno de África asciende a 1.040.660 euros
Serio deterioro de la situación en el último mes.
La región de Wajir, en Kenia, que va a ser objeto de la intervención de Cáritas Española, está atravesando por un serio deterioro de la situación de seguridad alimentaria, hasta el punto de que en el último mes ha pasado de una Fase I (Inseguridad Alimentaria Leve) a una Fase IV (Emergencia Humanitaria). Este deterioro se ve reflejado tanto en el consumo medio de agua por habitante, que ha descendido de 15 litros a 7,5 litros por personas y día actuales, como en el Índice de Malnutrición Aguda, que ha pasado del 20,3% al 26,4%.
La ejecución del proyecto corre a cargo de la Caritas Diocesana de Garissa, que desde 1984 juega un papel primordial en el desarrollo de la región y en la respuesta humanitaria a las sucesivas crisis y desastres que han afectado en las últimas décadas a los 150.000 kilómetros cuadrados que engloba su diócesis, dividida en cinco distritos: Tana River, Garissa, Ijara, Wajir y Mandera.
La Caritas de Garissa cuenta con personal local contratado, especializado en la respuesta a emergencias, así como con una red de voluntarios que le permite llegar a miles de personas en toda la zona. Gracias a su capacidad operativa, esta Cáritas ha planificado, como en emergencias anteriores, que las compras de alimentos y materiales necesarios para llevar a cabo este plan de ayuda se hagan a nivel local o regional, así como todos los aspectos logísticos relacionados con la distribución de los mismos.
Junto al reparto de alimentos y de suplementos nutricionales a los casos más severos, este programa incluye la recuperación de la actividad agropecuaria de las comunidades afectadas por la sequía, así como la licitación, compra y distribución de 12 tanques de almacenamiento de 10.000 litros de agua.

martes, 30 de agosto de 2011

Intervención del Custodio de Tierra Santa en el Meeting de Rímini



“En primer lugar, me gustaría empezar diciendo que lo que se me ha pedido no es nada fácil. Se me ha pedido que os hable de Cafarnaúm -un lugar bellísimo y fascinante- en relación con mi experiencia de fe en Cristo y que explique cómo esta experiencia sigue alimentando hoy en día mi vida como franciscano en Tierra Santa. Debo decir que me causa cierta inquietud pues, como siempre ocurre en toda experiencia personal que se cuenta, es decir, que se transmite, me obliga a hacer una síntesis entrando en lo más íntimo de la relación que alimenta y sostiene mis pasos en Tierra Santa. Esta intervención mía en el Encuentro me obliga, por tanto, a redefinir, a través de los años y las distintas circunstancias vividas, mi relación personal con la certeza (que es el tema del Encuentro) que significa Cristo, vivido en la escuela de la realidad concreta que es Cafarnaúm y la Tierra Santa. Esto es, a mi modo de ver, vivir la vida y la fe “con los ojos de los apóstoles”. Más que fidelidad a un depósito estático e inmutable, la “apostolica vivendi forma”, de franciscana memoria, expresa justamente la convicción de que aquí y ahora, en el pequeño fragmento de nuestras biografías y geografías, podemos ver y encontrar “una inmensa certeza” porque ésta ya ha habitado “en aquel tiempo” y “en aquella región”. ¿Cuál es, por tanto, mi experiencia de Cristo? ¿Que dice Cafarnaúm, un conjunto de ruinas, de esa experiencia? ¿Cómo aquella Tierra alimenta, incluso hoy, mi experiencia de Cristo en la vida cotidiana? Son preguntas sencillas, pero nada fáciles de responder.


Antes de llegar a Cafarnaúm, quisiera empezar por otro lugar más lejano, allí donde Dios habitó sobre la tierra en primer lugar y que no fue ni Cafarnaúm, ni Nazaret o Jerusalén, sino el jardín del Edén.
Y quisiera acercarme y escuchar con vosotros algunos capítulos de la Biblia que parecen muy lejanos entre sí y que son los primeros capítulos del Génesis y del Evangelio de san Marcos. Capítulos que parecen muy lejanos, pero que tienen algo en común: el hecho de formar, entre todos ellos, el inicio de algo.
El libro del Génesis habla del comienzo, de bereshit, para referirse no sólo a lo que viene antes que el resto, sino para anunciar la intención profunda que anima el corazón de Dios cuando creó el mundo y al hombre. Él quiere ser -es verdad que libremente y no por necesidad (“para su gloria”, como diría el Catecismo)- un Dios con el mundo y para el mundo, con el hombre y para el hombre. Un mundo y un hombre pensados, queridos, creados y amados. No es arriesgado afirmar que si el hombre es capax Dei, esto es posible porque Dios ha querido ser capax hominis y, por lo tanto, capax mundi.
La primera verdad del hombre es la de haber sido creado para este encuentro, para esta relación viva y real en la que nace y crece la vida. El pecado aquí consiste en imaginar que la vida no se encuadra en el marco de la relación entre Dios y el hombre sino fuera o contra ella, en la huída a un mundo imaginario de potencia y de autoafirmación. Con Adán y Eva, el hombre ha asumido en sí esta duda. Lo que en un principio era simplemente real, como Dios y el hombre y la relación entre ambos, ahora está marcado por la duda. Y lo que queda es  una vida que debe ser inventada cada día, desde el amanecer hasta el ocaso, porque el hombre no conoce ya a Dios e ignora todo lo que ya le ha sido entregado.
La salvación consiste en el hecho de un nuevo encuentro que da nuevamente luz y vida a este mundo y a este hombre herido, que Dios nunca ha abandonado.
El evangelio de san Marcos, en su capítulo primero, nos dice que Jesús, cuando Juan es arrestado, comienza su predicación y entra en Cafarnaúm. El evangelista Mateo es un poco más preciso y nos dice que Jesús se fue a vivir a Cafarnaúm. Jesús se va a vivir a precisamente a una tierra herida y fragmentada, inhóspita para Dios y para el hombre. Y lo hace de una manera ordinaria, simple, entrando dentro de la vida concreta de su gente, en sus casas.
Quisiera detenerme en este banal pero importante aspecto. Todavía hoy se ven las calles que Jesús recorrió, los restos de la casa de Pedro. Podemos imaginar cómo era la vida de sus habitantes en aquel tiempo. Vemos las cocinas con sus hornos, los pavimentos, las escaleras… podemos suponer cómo eran los techos de paja. Entre esas casas está también la casa de Jeús. La vemos y unos pocos privilegiados pueden incluso tocarla, allá arriba en la orilla del mar de Galilea. Aquellos habitantes no tuvieron una experiencia emocional o teórica. Jesús estaba allí, en medio de ellos, en sus mismas casas. Los milagros que sacudieron sus existencias ocurrieron justo allí, en el interior de su real y ordinario contexto vital, transformándolo.
Pero volvamos al texto de Marcos.
La primera jornada de Jesús en Cafarnaúm no es una jornada cualquiera. Es sábado, día de fiesta que celebra el amor de Dios por el hombre, que celebra la alianza, la relación profunda entre nosotros y Él. Y en esta primera jornada hay cuatro momentos importantes. Lo escuchamos de boca del evangelista Marcos.
 * El primero (Mc 1,21-28) es cuando Jesús entra en la sinagoga y se pone a hablar. Sus palabras son una ensañanza, un decir de nuevo al hombre la verdad de Dios. Y, he aquí que, inmediatamente, junto a la voz de Jesús se alza la del demonio. Como en el Edén, junto a la voz autorizada de Dios está la del demonio. Y el demonio grita, su voz quiere ser más fuerte que la de Jesús, más fuerte que la Palabra. Quiere que el hombre escuche de nuevo su voz, no la de Dios. Y grita la distancia entre nosotros y Él: “¿Qué tienes tú que ver con nosotros?”. El demonio grita su verdad, grita su victoria: Tú eres un Dios lejano. Así que, ¿por qué estás aquí? Tu mismo ser nos arruina, has venido a arruinarnos…
Pero hoy, en Cafarnaúm, la voz de Jesús es capaz de hacer callar esta antigua voz. Quita del hombre esta duda, la de que Dios no puede ser más que un Dios lejano. “Calla, vete”. Donde la Palabra habla, el mal debe callar. Donde Jesús entra, el mal debe salir.
Y entonces, cuando finalmente el grito del mal calla, renace en el hombre la pregunta auténtica: ¿Pero quién es éste? ¿Quién es el que habla y hace callar en nosotros la voz del mal, la voz de la duda? ¿Quién nos salva así? ¿Es que Dios se ha hecho nuevamente cercano?
 * Una vez que sale de la sinagoga (Mc 1,29-31), Jesús entra en una casa, en la casa de Pedro, y cura a la suegra, que estaba en la cama con fiebre. Y la suegra, curada, se pone a servirle.
Y entonces Jesús va a habitar dentro de otra fractura, no la que separa al hombre de Dios, sino la que divide al hombre de su propio hermano, la que bloquea al hombre en su propia soledad, incapaz de servir. Allí va Jesús a habitar.
No hace nada. Simplemente llega hasta allí. De nuevo, simplemente entra.
 * Luego, hay otro pasaje muy interesante (Mc 1, 32-34), un tercer milagro. El evangelista san Marcos nos dice que, hacia la noche, tras la puesta del sol, toda la ciudad se había reunido ante la puerta y llevaban a Jesús a todos los enfermos y endemoniados. Éste es el tercer milagro, que toda una ciudad se haya reunido…
Jesús pasó por la sinagoga y curó al hombre en su relación con Dios.
Entró en la casa y curó al hombre en sus relación más íntima, las relaciones familiares.
Y luego, el tercer milagro, que ocurre una vez que las dos primeras relaciones son curadas, y es que todo un pueblo está allí, todos juntos, en una nueva solidaridad en el dolor que pide la salvación al único que puede darla.
 * Finalmente, hay un último pasaje (Mc 1, 35-30), y es que Jesús se marcha. A escondidas, de noche, se va a rezar. Y cuando se dan cuenta, se extrañan de que ya no esté allí y lo buscan, y lo encuentran. Pero Él les responde que no está sólo Cafarnaúm, que hay más sitios, más allá, que le reclaman y le llaman. Cafarnaúm no lo es todo, no es un lugar cerrado, aislado, sino la puerta que abre a otros, a todo el resto. La salvación de Cafarnaúm es aquella por la que el hombre reencuentra la propia solidaridad con el hombre. Eso es lo que ocurrió aquí, en Cafarnaúm; es lo que ocurrirá ahora, a todo hombre, a toda familia, a toda ciudad. Este más allá son todos los pueblos de Galilea.
Pero este más allá es, sobre todo, el Padre; y es en oración con Él cuando Jesús vuelve con el hombre que ha encontrado, con el que ha vivido. Él, que ha vivido con los hombres, ahora puede conducir al hombre a su verdadero hogar, a vivir en Dios.
Cafarnaúm es una puerta doblemente abierta, a la tierra de los hombres y al cielo de Padre.
 
Así, Cafarnaúm nos demuestra que la vida real del hombre es la auténtica Tierra Santa del encuentro con Dios. Encontramos a Dios viviendo la vida según su estilo, que es el de la relación, del encuentro abierto a Él. Existe de nuevo un lugar de encuentro entre Él y nosotros y este lugar es la simple realidad, tal como es. La vida vivida con y para el prójimo es el único lugar de encuentro con Él.
Y cuando digo vida no hablo de algo abstracto, idílico, limpio. No. Hablo de vida. E incluso quien conoce tan sólo un poco su propio corazón, sabe cómo ésta está marcada por la ambigüedad, por el pecado.

Sin embargo, justamente esta vida y esta tierra son el lugar del encuentro con Él. No hay experiencia de Dios que no pase por el drama, doloroso y bellísimo, de la vida de cada uno. Aquí, en nuestros encuentros, en nuestras casas, se produce la salvación. Esto es lo que han visto, y contemplado, los ojos de los apóstoles.
Estando en Tierra Santa me he ido convenciendo, poco a poco, de esto. No porque lo haya estudiado en los libros sino porque se me ha concedido vivirlo. Para esto, la Tierra Santa es un lugar formidable. Custodiar los Santos Lugares no es una simple misión arqueológica. Estar en Tierra Santa como franciscano y custodiar la memoria de los Santos Lugares nos obliga, sobre todo, a custodiar el testimonio y la experiencia a la que estos Lugares hacen referencia. El Lugar del encuentro que llega a hacerse perdón debe convertirse en testigo de encuentro y de perdón. Si Jesús ha vivido en una tierra impregnando al hombre concreto con la verdad y la divinidad, es posible vivir en la Tierra con y como Él. Si existe la Tierra Santa, quiere decir que existe un modo santo de vivir en la Tierra. Con palabras de Rahner, “Si el Verbo se ha hecho hombre, ¡todos los hombres pueden, en potencia, hacerse el Verbo!”.
Por tanto, Cafarnaúm nos dice que en esta tierra y entre los hombres, el encuentro con Dios es todavía y siempre posible. No se encuentra a partir de las ideas. O mejor dicho, no se encuentra si las ideas de cada uno no tienen un peso, un espesor, un terreno real de vida vivida en la apertura al prójimo y a Dios. Porque las ideas, sin la vida, se deben defender y el prójimo se convierte en un enemigo al que se culpa de nuestra carencia de vida. Pero si las ideas llevan en su interior la vida, no es necesario defenderlas, es la vida misma quien las defiende, quien dice su verdad… Pero no sólo esto. El encuentro con el prójimo, con la diversidad del prójimo, nos empuja en cierto modo a verificar la realidad de nuestra experiencia. ¿Son sólo ideas? ¿Son sólo pensamientos hermosos, bellas palabras… o hay algo más?
Por tanto, para nosotros, estar en Tierra Santa no debe ser sino hacer lo que Jesús mismo ha hecho, es decir, vivir con vitalidad en este mundo fracturado, ser la prolongación de su vida de acogida y entrega. ¿Cómo lo hacemos? De una forma muy simple: intentando simplemente vivir el Evangelio. La misión, de hecho, no es hacer cualquier cosa sino vivir el Evangelio en el lugar, en las condiciones a las que eres enviado.
Vivir el Evangelio es, precisamente, esta posibilidad de no tener miedo de la realidad, de la vida; esta posibilidad de estar dentro, sin huir, reconociendo en ella una Presencia. Una Presencia que sólo puede encontrarse entregándose a la vida tal y como la vida es. El Evangelio es el estupor de poder vivir todo lo que sucede sólo porque hay Alguien allí, contigo.
Vivir el Evangelio es, sobre todo, hacer esta experiencia en primera persona. Y esto es, precisamente, estar allí, en la propia historia, sin inventarse otro camino de salvación sino el que viene de la cruz de Cristo. Estar solo allí, con la propia pobreza, y dejar que Dios nos salve contínuamente. Vivir sólo de esto y no tener nada más, estar en el corazón del misterio. Vivir el Evangelio en Tierra Santa donde, con frecuencia, encontrarse resulta complicado, donde el pasado (y el presente) de violencia ha marcado la vida de todas las comunidades, sociales y religiosas, hasta convertirse en el único criterio de lectura de las relaciones actuales… para un franciscano es cuestionar e interrumpir el círculo vicioso de la violencia y del temor siendo testigo de la salvación.
Con frecuencia tenemos una idea vaga y abstracta de la salvación. Hablamos de ella como si fuese algo que ocurrirá un día, un momento en cuya espera tratamos hacer todo lo mejor que podemos. Esa no es la salvación cristiana. Las páginas del Evangelio de Cafarnaúm nos hablan de una salvación muy concreta y de un Dios que llega para vivir exactamente en el espacio de tu vida cotidiana, para quien esta vida cotidiana, tal y como es, se convierte en el camino de tu encuentro con Él. No es necesario inventarse nada. Si la fe no es esto, si permanece ligada a cualquier práctica o cualquier momento de la jornada, si no se convierte en un vivir en el interior de la vida junto al Señor, una mirada atenta y curiosa para reconocer su paso por la historia; si, finalmente, no transforma toda la existencia, la realidad será siempre una amenaza de la que defenderse. “Tu fe te ha salvado…”, dice el Señor a los que encuentra.
Jesús habita en su Tierra con unas actitudes concretas, como la paz, la gratuidad, la acogida, el perdón. Jesús no podría habitar nuestro pecado si su forma de estar entre nosotros no fuese el perdón. Cuando, en Cafarnaúm, presentan el paralítico a Jesús (Mc 2, 1-12), bajándolo por el techo, Jesús, en primer lugar, le perdona.
Sólo aquí nace la posibilidad de encontrar al prójimo en su diversidad y de descubrir cómo este encuentro nos da y nos revela algo de nosotros mismos, de nuestra relación con Dios, que de otra forma no habríamos descubierto jamás.
Quisiera, a continuación, hablar de una experiencia personal que ha marcado fuertemente mi estancia en Tierra Santa. Al principio, durante mis primeros años en Jerusalén, el contacto con el mundo no católico y no cristiano se limitaba a un simple cruzarse por las calles con judíos, musulmanes y cristianos de otras denominaciones, en la toma de conciencia de las distintas tradiciones que, de un modo u otro, influían en la vida de esta antigua ciudad. No hubo encuentros personales particulares sino, a veces, episodios aislados más o menos simpáticos que todos los habitantes de Jerusalén han experimentado: hay quien te bendice, quien te maldice, quien te escupe por la espalda, quien te para para hablarte… Todo ello sumado, mi vida transcurría tranquila dentro de los distintos conventos. En suma, no tuve ocasiones especiales para el “diálogo”, como decimos hoy. Estaba y vivía dentro de un mundo que siempre había sido el mío: cristiano, católico y religioso. Me preguntaba y yo mismo me respondía.
Las cosas cambiaron cuando me enviaron a estudiar a la Universidad Hebrea de Jerusalén. Aquella fue mi primera y auténtica exposición, el primer contacto auténtico con una realidad que para mí era totalmente ajena y extraña. Estudiaba Biblia y, por tanto, estaba en el Departamento de Estudios Bíblicos de la Universidad, donde todos eran religiosos. Unos más, otros menos.
En aquel período yo era el único cristiano de todo el Departamento. Tras las primeras e inevitables dificultades surgieron las amistades auténticas. En las relaciones y en las larguísimas discusiones que teníamos me di cuenta que no teníamos un lenguaje común. No me refiero a la lengua hablada sino al modo de pensar, a los conceptos. Al hablar de mi fe -porque casi sólo y exclusivamente hablaban de esto conmigo- no era capaz de explicar prácticamente nada, y no porque no tuviera las palabras sino porque éramos de dos mundos distintos. Eucaristía, Trinidad, encarnación, perdón, familia, vida social, etc. El mismo concepto de mesianidad, que yo creía que era sólido, es tan distinto… así como distinta es la lectura de la historia. El Antiguo Testamento, que decimos siempre que nos une, en realidad se lee y se vive de manera distinta y no nos une tanto como pensamos.
Poco a poco entendía que más que mi reflexión sobre Cristo, lo que les interesaba era mi experiencia de Cristo.
Mis compañeros eran generalmente colonos procedentes de los, así llamados, asentamientos ocupados por Israel, o ligados a ese mundo. Su experiencia de fe y la lectura de la Biblia les había llevado a asumir posiciones radicales, también discutibles. ¿Cuál era la mía? No había ni hostilidad ni desafío en su comportamiento, sino simple y sincera curiosidad. Una curiosidad ante la cual me sentía interrogado. ¿Cuál era mi experiencia de Cristo y cómo hablar de ella de forma creíble y comprensible? Hasta entonces siempre había vivido en un ambiente cristiano y eclesial y mi modo de ser reflejaba ese mundo. Pero era también evidente que, además del esfuerzo de comunicación, era necesario un esfuerzo de purificación de las motivaciones propias. Entonces entendí lo que significa concretamente la palabra “testimonio”, su complicación y su fascinación. Y me di cuenta de que el testimonio se convierte en verdadero y vivido cuando se hace un sincero esfuerzo al comunicarlo. No hay experiencia sin testimonio. No hay testimonio que permanezca encerrado en sí mismo.
Aquel período supuso para mí una especie de re-fundación de mi vocación. El contacto -o, si queréis, el diálogo- con el mundo judío me había obligado a releer mi propia experiencia y confrontarla con la de otras personas, a compartirla de un modo que antes no conocía. Yo hablaba de Cristo a personas que no lo aceptaban como Señor. Y esto no sólo no nos dividía sino que reforzaba nuestra relación. No podré nunca olvidar la lectura continua del Nuevo Testamento que hacíamos juntos por las tardes, o por las noches. Algunos venían de muy lejos para no perderse aquellos encuentros. Y no era precisamente yo quien les animaba a venir. Yo, más bien, lo pasaba mal, al menos inicialmente. Casi, en cada página me preguntaban: “¿Qué quiere decir?, ¿qué te dice a ti?, ¿porqué?…” y me encontraba siempre con una concepción paralela en la literatura rabínica, y después escuchaba sus impresiones, y me conmovía con sus conmociones. Cuando, algunas veces, me permitía bromear amistosamente criticando alguna cuestión eclesial, incluso también como forma inconsciente de captatio benevolentiae, les colocaba en situaciones embarazosas. Ellos amaban Israel. Yo tenía también que amar a la Iglesia. Mis dudas interiores no las tenía que discutir con ellos. El testimonio no era ya sólo una obligación para mi, sino una necesidad para ellos. En cierto sentido, me venía “impuesto” por su amistad.
Y es en el terreno de la vida real donde he hecho grandes amigos.
Y he descubierto también que la amistad es aquella experiencia que te lleva al mundo real, a lo que eres, que te empuja a ser simplemente tú mismo.
Esta experiencia de encuentro con personas totalmente distintas, seguido después por otros encuentros de distinto tipo pero de igual intensidad, han transformado mi relación con Jesús. Desde entonces las cosas a hacer no han cambiado, pero sí mi forma de hacerlas. Esos encuentros me han empujado a adoptar de una forma totalmente nueva una decisión personal en relación con Jesús. En este sentido, puedo decir que gracias a aquellos amigos, he encontrado a Jesús de una manera nueva y más íntima.
¿Como me encuentro hoy con Cristo? No estoy siempre preparado para el encuentro. Pero sé cuáles son los puntos fundamentales para mi: la Palabra y la oración, el Lugar y las personas. Todo junto. La relación con el Lugar nos lleva continuamente al evento del que nos hablan las Escrituras, convirtiéndolo en memoria cercana, concreta. La relación con las personas nos empuja a certificar la verdad de nuestra experiencia. Las relaciones en Tierra Santa están terriblemente dañadas. Y es precisamente estando ahí dentro, dentro de esas relaciones, donde se encuentra la provocación cotidiana de la relación con Cristo, y entonces todo se vuelve concreto, difícil, aunque necesario: perdón, gratuidad, libertad, caridad, moderación, paciencia, acogida… se vuelven necesarias. Negarse a esto sería negarse a Él.
Para concluir diré que, como franciscanos de Tierra Santa, nosotros hacemos, más o menos, lo que hacen los demás: rezamos, estudiamos, enseñamos, llevamos a cabo excavaciones arqueológicas, custodiamos los lugares, acogemos a la gente, construimos casas, trabajamos, vendemos y compramos… Pero el sentido de lo que hacemos no se encuentra en lo que hacemos sino en la posibilidad que surge de amar la vida del hombre, sabiendo precisamente que toda vida es posibilidad de la presencia de Dios. Es sacramento de un encuentro. El fin no es el producto sino la relación, el encuentro. Es el Evangelio de la presencia, es el estar allí, ser allí.
Del encuentro con esta tierra recibimos la gracia de comunicar una experiencia real de Cristo, porque aquí las palabras no bastan. O quizá porque las palabras son demasiadas y ya nadie se las cree.
Lo que queda, sin embargo, es la experiencia concreta de ir hasta el fondo de la propia humanidad, más allá de la apariencia, en un camino nada fácil de verdad.
Por eso, hacemos más o menos lo que hacen los demás, y no somos ni mejores ni peores que el resto. Sólo tenemos esta certeza: que el Señor continúa caminando dentro de la historia del hombre, que sigue siendo una historia difícil, pero habitada y perdonada. Y, por ello, preciosa.
Estamos con el regusto de quien quiere impregnar todo con la novedad única de nuestra fe, que es la salvación, y una salvación personal que toca a cada hombre en particular. Estamos, por tanto, manteniendo la puerta abierta, como abierta era la casa de Pedro que acogió a nuestro Señor Jesús. Abrimos a Dios las puertas de la realidad, es decir, damos a Dios lo que, con frecuencia, el hombre no se atreve a darle y que es el propio dolor, el propio pecado, la necesidad propia de salvación. Y con la tenacidad y la esperanza de quien quiere ver realizada esta salvación, quien quiere ver el alba de Cafarnaúm, también allí donde todavía parece de noche.

Fuente: www.proterrasancta.org