domingo, 30 de enero de 2011
El Papa señala que la búsqueda de la unidad de los cristianos es un “imperativo moral” y no un simple reconocimiento de las recíprocas diferencias
“La búsqueda del restablecimiento de la unidad entre los cristianos divididos no puede reducirse a un reconocimiento de las recíprocas diferencias y a la consecución de una pacífica convivencia”. Benedicto XVI subrayó, según ha informado Radio Vaticano, este martes la necesidad de contemplar el camino hacia la unidad como un imperativo moral, la respuesta a una precisa llamada del Señor. Y por ello “es necesario vencer la tentación de la resignación y del pesimismo” y “proseguir con pasión el camino hacia esta meta con un diálogo serio y riguroso para profundizar en el común patrimonio teológico, litúrgico y espiritual, con el recíproco conocimiento, con la formación ecuménica de las nuevas generaciones y, sobre todo, con la conversión del corazón y con la oración”.
Benedicto XVI presidió a las 5 y media en la Basílica de San Pablo Extramuros la celebración de las Segundas Vísperas en la fiesta de la Conversión de San Pablo Apóstol, con la que finaliza la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. En su homilía el Papa recordó que el “santo propósito de reconciliar a todos los cristianos en la unidad de una sola y única Iglesia de Cristo, supera las fuerzas y las dotes humanas” y, por ello, nuestra esperanza debe ser correspondida en primer lugar “en la oración de Cristo por la Iglesia, en el amor del padre por nosotros y en la potencia del Espíritu Santo”.
Participaron en la solemne celebración los representantes de las demás Iglesias y Comunidades eclesiales presentes en Roma; así como el clero y los fieles diocesanos.
HOMILÍA COMPLETA DEL PAPA BENEDICTO XVI
Queridos hermanos y hermanas,
Siguiendo el ejemplo de Jesús, que en la vigilia de su pasión ora a su Padre por sus discípulos “para que todos sean uno” (Jn17,21), los cristianos continúan incesantemente invocando de Dios el don de la unidad. Esta petición se hace cada vez más intensa durante la Semana de Oración, que hoy se concluye, cuando las Iglesias y Comunidades eclesiales meditan y rezan juntas por la unidad de todos los cristianos. Este año, el tema ofrecido para nuestra meditación ha sido propuesto por las comunidades cristianas de Jerusalén, a las cuales quisiera expresar mi más vivo agradecimiento, asegurándoles, además, el afecto y la oración tanto de mi parte como de toda la Iglesia. Los cristianos de la Ciudad Santa nos invitan a renovar y a reforzar nuestro compromiso por el restablecimiento de la plena unidad meditando sobre el modelo de vida de los primeros discípulos de Cristo reunidos en Jerusalén: Todos -leemos en los Hechos de los Apóstoles- acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones (Hch 2,42). Es este el retrato de la primera comunidad, nacida en Jerusalén el mismo día de Pentecostés, suscitada por la predicación que el apóstol Pedro, lleno del Espíritu Santo, dirige a todos aquellos que habían llegado a la Ciudad Santa para la fiesta. Una comunidad que no estaba encerrada en sí misma, sino, desde su nacimiento, católica, universal, capaz de abrazar gente de idiomas y de culturas diversas, como el mismo libro de los hechos de los Apóstoles nos testimonia. Una comunidad, no fundada sobre un pacto entre sus miembros, ni del simple compartir de un proyecto o de un ideal, sino de la comunión profunda con Dios, que se ha revelado en su Hijo, desde el encuentro con el Cristo muerto y resucitado.
En un breve resumen, que concluye el capitulo iniciado con la narración del descenso del Espíritu Santo en el día de Pentecostés, el evangelista Lucas presenta sintéticamente la vida de esta primera comunidad: cuantos habían acogido la palabra predicada de Pedro y habían sido bautizados, escuchaban la palabra de Dios, transmitida por los apóstoles; estaban voluntariamente juntos, haciéndose cargo de los servicios necesarios y compartiendo libre y generosamente los bienes materiales; celebraban el sacrificio de Cristo sobre la Cruz, su misterio de muerte y resurrección, en la Eucaristía, repitiendo el gesto de partir el pan; alababan y agradecían continuamente el Señor, invocando su ayuda en la dificultad. Esta descripción, sin embargo, no es simplemente un recuerdo del pasado y mucho menos la presentación de un ejemplo a imitar o de una meta ideal que cumplir. Esta es más bien una afirmación de la presencia y de la acción del Espíritu Santo en la vida de la Iglesia. Es una confirmación, plena de confianza, de que el Espíritu Santo, uniendo a todos en Cristo, es el principio de la unidad de la Iglesia y hace de los creyentes uno solo.
La enseñanza de los apóstoles, la comunión fraterna, la fracción del pan y la oración son las formas concretas de vida de la primera comunidad cristiana de Jerusalén reunida por la acción del Espíritu Santo, pero al mismo tiempo, constituyen los rasgos esenciales de todas las comunidades cristiana de cada tiempo y de cada lugar. En otros términos, podríamos decir que estos representan también las dimensiones fundamentales de la unidad del Cuerpo visible de la Iglesia.
Debemos estar agradecidos porque, en el transcurso de los últimos decenios, el movimiento ecuménico, “surgido por el impulso de la gracia del Espíritu Santo” (Unitatis redintegratio, 1), ha hecho significativos pasos hacia adelante, que han hecho posible alcanzar prometedoras convergencias y consensos sobre variados puntos, así como de colaboración concreta frente a los desafíos del mundo contemporáneo. No obstante, sabemos bien que estamos todavía lejos de esa unidad por la cual Cristo ha rezado y que encontramos reflejada en el retrato de la primera comunidad de Jerusalén. La unidad a la cual Cristo, mediante su Espíritu, llama a la Iglesia, no se realiza sólo sobre el plano de las estructuras organizativas, sino que se configura, a un nivel mucho más profundo, como unidad expresada “en la confesión de una sola fe, en la común celebración del culto divino y en la fraterna concordia de la familia de Dios” (ibid., 2). La búsqueda del restablecimiento de la unidad entre los cristianos divididos no puede, por lo tanto, reducirse a un reconocimiento de las recíprocas diferencias y a la consecución de una pacífica convivencia: lo que anhelamos es aquella unidad por la que Cristo mismo ha rezado y que por su naturaleza se manifiesta en la comunión de la fe, de los sacramentos, del ministerio. El camino hacia esta unidad debe ser visto como un imperativo moral, respuesta a una precisa llamada del Señor. Por ello, es necesario vencer la tentación de la resignación y del pesimismo, que es falta de confianza en la potencia del Espíritu Santo. Nuestro deber es proseguir con pasión el camino hacia esta meta con un diálogo serio y riguroso para profundizar en el común patrimonio teológico, litúrgico y espiritual, con el recíproco conocimiento, con la formación ecuménica de las nuevas generaciones y, sobre todo, con la conversión del corazón y con la oración. De hecho, como ha declarado el Concilio Vaticano II, el “santo propósito de reconciliar a todos los cristianos en la unidad de una sola y única Iglesia de Cristo, supera las fuerzas y las dotes humanas” y, por ello, nuestra esperanza debe ser correspondida en primer lugar “en la oración de Cristo por la Iglesia, en el amor del padre por nosotros y en la potencia del Espíritu Santo” (ibid., 24).
En este camino de búsqueda de la plena unidad visible entre todos los cristianos nos acompaña y nos sostiene el apóstol Pablo, del cual, hoy, celebramos solemnemente la Fiesta de la Conversión. Él, antes que le apareciera el Resucitado sobre el camino de Damasco diciéndole: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues” (Hch 9,5), era uno de los más encarnizados adversarios de las primeras comunidades cristianas. El evangelista Lucas coloca a Saulo entre aquellos que aprobaron el asesinato de Esteban, en los días en que estalló una violenta persecución de cristianos de Jerusalén. Desde la Ciudad Santa, Saulo partió para extender la persecución de los cristianos hasta Siria y, después de su conversión, regresó para ser presentado a los Apóstoles por Bernabé, quien se hizo garante de la autenticidad de su encuentro con el Señor. Desde entonces Pablo fue admitido, no sólo como miembro de la Iglesia, sino también como predicador del Evangelio junto a los demás apóstoles, habiendo recibido como ellos, la manifestación del Señor Resucitado y la llamada especial a ser “instrumento elegido” para llevar su nombre a los pueblos. En sus largos viajes misioneros Pablo, peregrinando por ciudades y regiones diversas, no olvidó nunca la relación de comunión con la Iglesia de Jerusalén. La colecta en favor de los cristianos de aquella comunidad, los cuales, muy pronto, tuvieron necesidad de ser ayudados, ocupó un lugar importante en las preocupaciones de Pablo, que la consideraba no sólo una obra de caridad, sino el signo y la garantía de la unidad y de la comunión entre las Iglesias por él fundadas y aquella primitiva Comunidad de la Ciudad Santa.
En este clima de intensa oración, deseo dirigir mi cordial saludo a todos los presentes: al cardenal Francesco Monterisi, arcipreste di esta basílica, al cardenal Kurt Koch, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, y a los demás cardenales, a los hermanos en el episcopado y en el sacerdocio, al Abad y a los monjes benedictinos de esta antigua comunidad, a los religiosos y a las religiosas, a los laicos que representan a toda la comunidad diocesana de Roma. De modo especial quisiera saludar a los hermanos y las hermanas de las otras iglesias y comunidades eclesiales que están aquí representadas esta tarde. Entre ellas, particularmente, me gustaría dirigir un saludo a los miembros de la Comisión mixta internacional para el diálogo teológico entre la iglesia católica y las antiguas iglesias orientales, cuya reunión tendrá lugar aquí en Roma en los próximos días. Confiemos al Señor el éxito de este encuentro para que pueda representar un paso más hacia la tan esperada unidad.
Queridos hermanos y hermanas, confiados en la intercesión de la Virgen maría, madre de Cristo y madre de la Iglesia, invoquemos, entonces, el don de la unidad. Unidos a María, que el día de Pentecostés estaba presente en el Cenáculo junto a los Apóstoles, nos dirigimos a Dios, fuente de todo don para que se renueve por nosotros hoy, el milagro del Pentecostés y, guiados por el Espíritu Santo, todos los cristianos restablezcan la plena unidad en Cristo. Amén
El Papa Benedicto XVI lamenta el estilo de vida imperante que prescinde de Dios y exalta la búsqueda del materialismo hedonista
EN SU MENSAJE PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES DE 2011
«Como el Padre me envió, yo también os envío» (Jn 20,21). Con estas palabras de Jesús resucitado a los discípulos y con el llamado del Venerable Juan Pablo II, en ocasión del Jubileo del 2000, al comienzo de un nuevo milenio de la era cristiana, empieza el Mensaje – fechado el 6 de enero, solemnidad de la Epifanía del Señor y que se ha publicado hoy – de Benedicto XVI para la Jornada Mundial de las Misiones, que este año será el 23 de octubre, pues se celebra el tercer domingo de este mes, según ha informado Radio Vaticano.
Con el anhelo que la Jornada Mundial de las Misiones «reavive en cada uno el deseo y la alegría de salir al encuentro de la humanidad, llevando a todos a Cristo», el Papa hace hincapié en que por medio de la «participación corresponsable en la misión de la Iglesia, el cristiano se vuelve constructor de la comunión, de la paz y de la solidaridad que Cristo nos ha donado. Y colabora en la realización del plan salvífico de Dios para toda la humanidad». Los desafíos que encuentra la misma humanidad, destaca Benedicto XVI, «apelan a los cristianos a caminar con los demás y la misión es parte integrante de este camino con todos» en que «llevamos nuestra vocación cristiana, el tesoro inestimable del Evangelio, el testimonio vivo de Jesús muerto y resucitado, encontrado y creído en la Iglesia».
Tras reiterar asimismo que anunciando el Evangelio, la Iglesia sigue con atención entrañable todo lo que concierne a la vida humana, el Papa evoca la Exhortación apostólica Evangelii nuntiandi de Pablo VI y recuerda que «no es aceptable, que en la evangelización se descuiden los temas que se refieren a la promoción humana, la justicia, la liberación de toda forma de opresión, obviamente en el respeto de la autonomía de la esfera política». Pues «desinteresarse de los problemas temporales de la humanidad ‘sería ignorar la doctrina del Evangelio acerca del amor hacia el prójimo que sufre o padece necesidad’» (n.31.34). Y no sería acorde con lo que hacía Jesús.
Haciendo resonar la exhortación de su amado predecesor, Juan Pablo II en la encíclica Redemptoris missio, Benedicto XVI reitera que «la misión renueva la Iglesia, refuerza la fe y la identidad cristiana, da nuevo entusiasmo y nuevas motivaciones. ¡La fe se fortalece dándola! La nueva evangelización de los pueblos cristianos hallará inspiración y apoyo en el compromiso por la misión universal». (n.2)
“Id y anunciad”, alienta el Papa haciendo hincapié en que «todos aquellos que han encontrado al Señor resucitado perciben la necesidad profunda y entrañable de anunciarlo a los demás, como hicieron los discípulos de Emaús. Anunciarlo a todos los pueblos, como señalan también el Siervo de Dios Pablo VI y el Concilio Vaticano II. Tarea que «no ha perdido su urgencia», escribe Benedicto XVI, recordando que «la misión de Cristo Redentor, confiada a la Iglesia, está aún lejos de cumplirse» (Redemptoris missio 1) y que no podemos permanecer tranquilos cuando, «después de dos mil años, hay aún pueblos que no conocen a Cristo y todavía no han escuchado su Mensaje de salvación».
«No sólo, sino que se va ampliando la multitud de aquellos que, aún habiendo recibido el anuncio del Evangelio, se han olvidado de él, lo han abandonado y ya no se reconocen en la Iglesia», lamenta Benedicto XVI, añadiendo luego que «además, muchos ambientes, también en sociedades tradicionalmente cristianas, son refractarios a abrirse a la palabra de la fe».
Asistimos a «un cambio cultural, alimentado también por la globalización, por movimientos de pensamiento y por el imperante relativismo, un cambio que lleva a una mentalidad y a un estilo de vida que prescinden del Mensaje evangélico, como si Dios no existiera. Y que exaltan la búsqueda del bienestar, de las ganancias fáciles, de la carrera y del éxito, como objetivo de la vida, aun en detrimento de los valores morales», escribe el Santo Padre, recordando luego que la misión universal de la Iglesia es corresponsabilidad de todos. Pues el «Evangelio no es un bien exclusivo de quien lo ha recibido, sino un don que se debe compartir, una bella noticia que se debe comunicar».
Un don, que es al mismo tiempo un compromiso, que debe abarcar todas las actividades de la Iglesia en el mundo. Pues la dimensión misionera de la misma Iglesia es esencial, en todos los ámbitos y durante todo el año, no sólo en la Jornada Mundial de las Misiones, reitera Benedicto XVI, destacando luego la importancia de la «Evangelización global».
Y, entre los elementos de la evangelización, el Papa destaca la «atención peculiar que desde siempre se dedica a la solidaridad», que es también uno de los objetivos de la Jornada Mundial de las Misiones, que a su vez, por medio de las Pontificias Obras Misioneras, solicita la ayuda para el desarrollo de las tareas de evangelización en los territorios de misión.
«Se trata de sostener instituciones necesarias para establecer y consolidar a la Iglesia mediante los catequistas, los seminarios y los sacerdotes. Así como de contribuir de forma activa a mejorar las condiciones de vida de las personas en aquellos países donde se sufre la gravedad de los múltiples fenómenos de pobreza, malnutrición sobre todo infantil, enfermedades, carencias de servicio sanitarios y de instrucción». Todo ello, vuelve a destacar una vez más, Benedicto XVI «forma parte de la misión de la Iglesia».
Los obispos españoles piden al Gobierno que se sume a los de otros países de la UE que reclaman el cese de la violencia contra los cristianos en diversas partes del mundo
La Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) ha celebrado su CCXVIII reunión los días 26 y 27 de enero de 2011.
Estudio de distintos documentos
Los obispos han dialogado sobre la elaboración del nuevo Plan Pastoral de la CEE. Actualmente está en vigor el del quinquenio 2006-2010 “Yo soy el Pan de vida” Vivir de la Eucaristía.
Asimismo, han trabajado un borrador de documento sobre “La verdad del amor humano”, que ha elaborado la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida, y un texto sobre la Pastoral Vocacional, que prepara la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades. Además, han conocido también un borrador de Mensaje para invitar a los jóvenes a participar en la próxima Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará en Madrid del 16 al 21 de agosto de 2011.
Todos los documentos mencionados pasan a la Asamblea Plenaria para seguir trabajando en ellos y proceder, en su caso, a la aprobación correspondiente.
Persecución de los cristianos en el mundo
Los obispos han tratado de un asunto que causa gran preocupación a la Iglesia en España: los atentados cada vez más frecuentes y sangrientos que sufren diversas comunidades cristianas en varios lugares del mundo. Se ha asesinado a decenas de personas indefensas precisamente en el momento en que se encontraban reunidas en lugares sagrados para actos de culto, como en la catedral siro-católica de Bagdad o en un templo de la comunidad copta de Alejandría, por mencionar sólo dos casos más notorios y recientes. “Los cristianos – según palabras del Papa Benedicto XVI en el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de este año, reiteradas en su discurso al cuerpo diplomático el pasado 10 de enero – son actualmente el grupo religioso que sufre el mayor número de persecuciones a causa de su fe”.
Ante esta situación, los Ministros de Asuntos Exteriores de Hungría, Italia, Francia, Polonia y Alemania han solicitado que en la agenda del Consejo de Ministros de Exteriores de la Unión Europea, que tendrá lugar el próximo día 31, se incluya la cuestión de la persecución de los cristianos en el mundo y de las medidas que se hayan de tomar en orden a la efectiva protección de sus derechos fundamentales, cuales son el derecho a la vida y al ejercicio seguro de la libertad religiosa.
Los obispos ruegan a los fieles católicos que sigan orando por las comunidades cristianas perseguidas y por la libertad religiosa de todos, allí donde este bien esencial para la paz y la convivencia humana no existe o está comprometido. Al mismo tiempo han pedido al Gobierno de España que se sume a la petición mencionada de otros gobiernos de Europa. Será un paso importante que agradecerán no sólo los católicos españoles, sino también – con toda seguridad – todos los ciudadanos amantes de la dignidad humana y del derecho.
Crisis económica
La Comisión Permanente también ha reflexionado sobre las situaciones difíciles creadas por la persistente crisis económica, en particular a las familias y sectores de población con menos recursos. El Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social ha informado acerca de las acciones llevadas a cabo en estos meses a este respecto, tanto en el orden del estudio, como de la animación del empeño social y de caridad. La Declaración ante la crisis moral y económica, de la Asamblea Plenaria, de 27 de noviembre de 2009, sigue ofreciendo pautas fundamentales para el análisis de la situación y el compromiso que exige el afrontarla y que es necesario mantener en las parroquias y demás instituciones eclesiales, a través de Caritas, Manos Unidas, hermandades y cofradías, etc.
Otros temas
Los obispos han aprobado el orden del día de la XCVII Asamblea Plenaria que se celebrará del 28 de febrero al 4 de marzo. Como es habitual, las Comisiones Episcopales han informado sobre el cumplimiento del Plan Pastoral y se han revisado distintos asuntos de seguimiento.
Nombramientos
D. Luis Belloch Gómez, laico de la Archidiócesis de Valencia, como Presidente de la Federació d`Escoltisme Valenciá.
D. Francisco Javier Acero Díaz, laico de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz, como Presidente de Profesionales Cristianos (Acción Católica Española).
La Comisión Permanente ha autorizado a la Comisión Episcopal de Migraciones el nombramiento del Rvdo. D. José Aumente Domínguez, sacerdote de la diócesis de Palencia, como Director de los Departamentos de Ferias y Circos y de Pastoral de la Carretera.
El agustino recoleto Eusebio Hernández Sola, nombrado obispo de Tarazona
La Santa Sede ha hecho público hoy que el Papa Benedicto XVI ha nombrado nuevo Obispo de la diócesis de Tarazona al P. Eusebio Ignacio Hernández Sola, O.A.R, en la actualidad Jefe de Departamento de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.
La diócesis de Tarazona se encontraba vacante desde el traslado de Mons. D. Demetrio Fernández González a la sede de Córdoba, de la que tomó posesión el 20 de marzo de 2010.
En la Curia Romana desde el año 1975
El P. Eusebio Ignacio Hernández Sola nació en Cárcar (Navarra) el 29 de julio de 1944. A los 12 años ingresó en el Seminario de los Padres Agustinos Recoletos en Lodosa (Navarra) y posteriormente en el Colegio de Fuenterrabía (Guipúzcoa), donde cursó los estudios secundarios y de Filosofía. Realizó el noviciado en Monteagudo (Navarra) y continuó los estudios de Teología en Marcilla (Navarra), donde emitió la profesión simple el 30 de agosto de 1964 y la solemne el mismo día tres años más tarde. También en Marcilla recibió la ordenación sacerdotal el 7 de julio de 1968.
Además es Licenciado en Derecho Canónico por la Universidad Pontificia de Comillas, sede de Madrid (1968-1971) y en Derecho Civil y Abogacía por la Universidad Complutense de Madrid (1969-1974).
Finalizados los estudios, impartió clases de Derecho Canónico en el Teologado Agustiniano de Marcilla, para después trasladarse a Roma donde trabaja, desde el año 1975, en la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y de las Sociedades de Vida Apostólica. En esta Congregación ha desempeñado los cargos de Adjunto de Secretaría de 2ª clase (1975-1986); Adjunto de Secretaría de 1º clase (1986-1988); Ayudante de Estudios (1988-1995) y Jefe de Departamento, que es el cargo que ocupa en la actualidad.
HANS KÜNG: DOCTOR HONORIS CAUSA POR LA UNED
La Universidad Nacional de Educación a Distancia española ha distinguido al famoso, prolífico y polémico teólogo suizo Hans Kung con el doctorado honoris causa por parte de su Facultad de Filosofía.
El citado teólogo suizo, que fue uno de los consultores más jóvenes del Concilio Vaticano II, junto con Joseph Ratzinger, sin embargo a diferencia de este último, que ha llevado una ascendente carrera eclesiástica al punto de llegar a ocupar la “Cátedra de Pedro” en Roma, sin embargo Küng ha tenido sus polémicas con la ortodoxia vaticana, al punto de considerarle como “teólogo no católico” y retirarle de la docencia que venía desempeñando en la Universidad alemana de Tubinga, sin perjuicio del respeto que Benedicto XVI le profesa como compañero de estudios y teólogo, en mérito a lo cual, siendo Papa mantuvo una entrañable audiencia privada, de más de cuatro horas, con Küng en el Vaticano.
Küng asumió la delicada decisión del Vaticano, y retirado de la docencia teológica continuó con su obra teológica realizando profundos estudios sobre el cristianismo, el judaísmo y el islám, como religiones que comparten un mismo tronco común (“religiones del Libro”), estableciendo un auténtico diálogo teológico con ellas. Su preocupación por la manera de entender el cristianismo, según sus estudios y convicciones lo plasmó en otro libro importante de su producción “Ser cristiano”; no faltándole incursiones antropológicas sobre el origen de la fe, en las distintas religiones más seguidas, de oriente y occidente. Buscando en su estudio del “hecho religioso” el conocimiento de “lo otro”, lo diferente, lo distinto, para llegar a un acercamiento ecuménico, que propicie el entendimiento, el diálogo y por ende, la paz.
Siendo de destacar, igualmente, su importante fundación teológica y filosófica, propia de los teólogos de formación alemana, por cuanto a los planteamientos teológicos unen su planteamiento filosófico para dialogar sobre la fe desde la razón, en combinación con la revelación, siendo importante en este ámbito su fundamental obra (“¿Existe Dios?”, a la que responde con una triple afirmación) en que dialoga con las diferentes corrientes filosóficas sobre la fe, procurando su acercamiento y descubrimiento desde un punto de vista racional, siguiendo el camino de “entender para creer”.
De igual forma, ha sido – y sigue siendo- un hombre realmente comprometido con su tiempo, implicándose por la paz, en una plataforma fundacional que ha creado para facilitar su ocurrencia, desde el conocimiento y la divulgación de lo diferente, viendo la religión como manifestación de las diversas creencias en una deidad creadora, que nos debe de llevar a la contemplación del Misterio, al respeto de las diferentes creencias, al diálogo, y en consecuencia a la paz, en vez de abatir por la fuerza al disidente y al diferente.
Peculiar es su eclesiología, en la que entra en conflicto con la visión jerárquica oficial católica –que Küng considera más histórica, y por tanto coyuntural, que propiamente evangélica-; pese a lo cual, se ha mantenido obediente en las determinaciones disciplinarias que Roma tomó contra él, pero no ha silenciado su profética voz, en lo que en conciencia y según su ciencia ha considerado inadecuado, precisamente para bien de la misma Iglesia. De ello da testimonio en sus dos volúmenes dedicados a sus memorias, cuya serena lectura pone en la pista de lo que ha sido una vida de estudio, trabajo y entrega a la teología desde la perspectiva del encuentro y de la sencillez, frente a planteamientos dogmáticos y recriminaciones del “poder temporal”, apelando a la difícil coherencia evangélica desde el propio testimonio personal y eclesial, cuya ubicación es más obra de la Gracia que propiamente humana.
Por consiguiente, un gran acierto de la Universidad española, por el personaje –de auténtica categoría intelectual y moral-, y por la propia temática, ya que lejos de planteamientos modernistas que suelen dar la espalda al fenómeno religioso, so pretexto de un laicismo no siempre bien entendido, han tenido el acierto de dar entrada a la teología en el ámbito de la Universidad moderna, lo que supone el reconocimiento del importante trabajo intelectual de esta área del saber, tan ligada a la existencia humana, y a la cosmología que el hombre siempre ha necesitado hacerse para darle sentido a su vida.
domingo, 23 de enero de 2011
El Papa exhorta a una adecuada preparación de los novios para el matrimonio a fin de prevenir las nulidades
Benedicto XVI ha recibido este sábado en audiencia a los miembros de la Sacra Rota Romana en la cita anual, en ocasión de la inauguración del año judicial. El Papa en su discurso ha considerado “la dimensión jurídica que es innata y connatural en la actividad pastoral de preparación y admisión al matrimonio”, para intentar mostrar “el nexo que existe entre tal actividad y los procesos judiciales de nulidad matrimonial”. Por tanto, más que hablar del sentido pastoral, el Pontífice ha tratado la dimensión canónica de la preparación al matrimonio, el sentido jurídico que está inseparablemente unido al pastoral.
Para el Santo Padre las cuestiones canónicas ocupan un lugar “modesto e insignificante en la preparación al matrimonio, en cuanto se tiende a pensar que los futuros esposos tengan poco interés en estas problemáticas reservadas a especialistas”. Por otra parte, señala el Papa, “es muy difundida la mentalidad, según la cual las ‘amonestaciones o proclamas matrimoniales’, que sirven para verificar que nada se opone a la celebración válida y lícita del matrimonio, constituyen sólo un acto exclusivamente de naturaleza formal”.
“Frente a la relativización subjetivista y libertaria de la experiencia sexual, la tradición de la Iglesia afirma, naturalmente, con claridad la índole jurídica del matrimonio, es decir, su pertenencia por naturaleza al ámbito de la justicia en las relaciones interpersonales. En esta óptica el derecho se entrelaza, en verdad, con la vida y con el amor”.
“No existe por tanto -explica el Papa- un matrimonio de la vida y otro del derecho: hay solo un matrimonio, el cual es constitutivamente un vínculo jurídico real entre el hombre y la mujer; un vínculo sobre el que se apoya la auténtica dinámica conyugal de vida y de amor. El matrimonio celebrado entre los esposos, aquel del que se ocupa la pastoral es el mismo del que se ocupa la doctrina canónica: son una sola realidad natural y salvífica”.
“El derecho a casarse, va visto en esta perspectiva. No se trata de una pretensión subjetiva que debe ser satisfecha por los pastores mediante un mero acto formal, porque está en juego el derecho natural de las personas a casarse. El derecho a contraer matrimonio, presupone que se pueda y se deba celebrarlo de verdad, es decir, en la verdad de su esencia, tal como enseñada la Iglesia. Nadie puede preciarse del derecho a una ceremonia nupcial.
Porque el derecho a casarse -explica Benedicto XVI- conlleva el derecho a celebrar un matrimonio auténtico. No se negaría por tanto un matrimonio allí donde evidentemente no existieran impedimentos para su ejercicio, es decir, se cumplieran la capacidad, la voluntad de los cónyuges, y la realidad natural del matrimonio. Un serio discernimiento en este aspecto dice el Papa podrá evitar que “impulsos emotivos o razones superficiales induzcan a los dos jóvenes a asumir responsabilidades que después no sabrían honorar”. El Pontífice ha dejado claro que “matrimonio y familia son instituciones que deben ser promovidas y defendidas de cualquier tipo de equívoco sobre su verdad”.
En cuanto a la “preparación al matrimonio en sus diversas fases, descritas por el Papa Juan Pablo II en la Exhortación apostólica “Familiaris consortio”, tiene una finalidad que trasciende la dimensión jurídica”, afirma Benedicto XVI, pero no hay que olvidar nunca, que “el objetivo inmediato de tal preparación es el de promover la libre celebración de un verdadero matrimonio”.
Entre los medios para verificar que el proyecto entre los futuros esposos sea realmente conyugal el Papa ha destacado “el examen prematrimonial”, que tiene como principal finalidad jurídica constatar que “nada se opone a la válida y lícita celebración del sacramento matrimonial”. Se trata de una ocasión pastoral única, en la cual a través de “un diálogo pleno de respeto y cordialidad, el pastor intenta ayudar a las personas a ponerse seriamente delante de la verdad y a reflexionar sobre la propia vocación humana y cristiana del matrimonio”.
“La caricia a Benedetta”, impresionante crónica de la visita del Papa a los niños enfermos del Policlínico Gemelli
Ofrecemos por su gran carga de humanidad, que muestra la inmensa ternura del Papa Benedicto XVI, la crónica del periodista Mario Ponzi, aparecida en la edición española semanal de L’Osservatore Romano, titulada “La caricia a Benedetta”, en la que relata la visita del Papa a los niños enfermos del Policlínico Gemelli el pasado 5 de enero//:
«Tú serás bendita por siempre». Palabras dirigidas por el Papa a Benedetta, niña de un año de vida transcurrido enteramente en su camita de hospital—, mientras con ternura acaricia su rostro desfigurado. Los prelados que lo acompañan en la visita al Gemelli se inclinan sobre la cuna; miradas atónitas, llenas de compasión. Y una personalidad del séquito murmura, conmovida: «Este es el rostro de Cristo que sufre».
El secretario particular del Pontífice se detiene un instante ante esa cuna; sigue acariciando las manitas inertes mientras repite: «Eres guapa, Benedetta, eres guapa» y casi no logra marcharse. Habitación 22, servicio de pediatría, quinta planta del Policlínico universitario Gemelli de Roma. Aquí se ha escrito quizás una de las páginas más bellas y conmovedoras de estas fiestas navideñas.
Es la víspera de la Epifanía del Señor y Benedicto XVI decide hacer un poco de compañía a los pequeños ingresados en ese hospital romano. La ocasión es la bendición del novísimo Centro para el cuidado y una máquina y está inmóvil en su camita. «Infinitas gracias, Padre» lo saluda Chiara. No tiene experiencia de jerarquías, pero sabe reconocer un gesto de afecto sólo para ella y para su pequeño.
Acoge la caricia del Papa como la de un padre. Evelina está concentrada en ocuparse del enorme conejo de peluche que el Pontífice acaba de darle; está visiblemente emocionada. «Mamá, —dice mirándola fijamente a los ojos—; podré decir a mis amiguitas del cole que he besado al Papa».
Y después Benedicto XVI entra en la habitación número 22, donde está Benedetta. Nació hace un año con una gravísima malformación cerebral. Sus padres, al verla nacer así de desfigurada la abandonaron y huyeron del hospital. Las enfermeras del servicio acogieron a Benedetta, le dieron este nombre. La cuidan como si fuera la hija de cada una de ellas. La colman de amor.
«Es un milagro que todavía siga viva» dice Claudia, pero podría ser Santina, o María o cualquier otra de las numerosas mamás de Benedetta. El Papa se conmueve al escuchar la historia de Benedetta. La acaricia largamente, con ternura. Hace la señal de la cruz en su frente y luego le susurra: «Tú serás bendita por siempre».
La visita continúa. Los ojos del Papa quedan velados de tristeza. Se encienden de nuevo cuando se encuentra rodeado por otros niños, abajo en el vestíbulo del Policlínico donde está previsto el discurso.
Sigue intercambiando dones con ellos: golosinas y peluches a cambio de tres figuras de los Reyes Mayos y muchos dibujos que el Papa agradece de modo especial.
Luego Francesca, de 15 años, con espina bífida, le dirige unas palabras de saludo y lo abraza en nombre de todos. Le confía todas sus esperanzas. Acaban de saber que la mirra representa el sufrimiento. «Aquí tienes nuestra mirra —dice al Papa— la ponemos en tus manos, Padre Santo, para que la lleves a Jesús. Rezaremos por ti. Por tu salud y para que nuestra oración te ayude a llevar el peso de los grandes problemas que tienes que afrontar cada día». Por último, la despedida. Al igual que lo habían acogido, despiden al Papa el cardenal Vallini, vicario del Papa para Roma, el obispo delegado para la asistencia religiosa en los hospitales de la diócesis de Roma monseñor Brambilla, el rector de la Universidad
católica, profesor Ornaghi, y todo el personal.
Benedicto XVI regresa al Vaticano con las personalidades del séquito que lo han acompañado,entre los cuales están los arzobispos Fernando Filoni, sustituto de la secretaría de Estado; y James M. Harvey, prefecto de la Casa pontificia; su secretario personal monseñor Gänswein, su médico personal Polisca y el Prof. Giovanni Maria Vian, director de nuestro periódico (L’Osservatore Romano).
El Papa envía a misionar a más de 200 familias del Camino Neocatecumenal
El Papa Benedicto XVI recibió este lunes en el Aula Pablo VI del Vaticano, abarrotada de unos 10.000 miembros del Camino Neocatecumenal, a Kiko Argüello y a Carmen Hernández, iniciadores del mencionado Camino, y al padre Mario Pezzi, acompañados por los equipos itinerantes responsables en más de 120 naciones, así como un grupo numeroso de sacerdotes, seminaristas y familias, según ha informado el VIS.
“Desde hace más de cuarenta años -dijo el Santo Padre en su discurso- el Camino Neocatecumenal contribuye a reavivar y consolidar en las diócesis y en las parroquias la iniciación cristiana, favoreciendo un gradual y total redescubrimiento de las riquezas del Bautismo, ayudando a saborear la vida divina, la vida celestial que el Señor inauguró con su encarnación, viniendo entre nosotros, naciendo como uno de nosotros”.
Benedicto XVI puso de relieve que “en los últimos años se ha llevado a cabo con éxito el proceso de redacción del Estatuto del Camino Neocatecumenal que, tras un período razonable de validez “ad experimentum”, fue aprobado definitivamente en junio de 2008. Otro paso importante significativo se ha logrado en estos días, con la aprobación, por parte de los dicasterios competentes de la Santa Sede, del “Directorio Catequético del Camino Neocatecumenal”.
“Con estos “sellos” eclesiales -continuó-, el Señor confirma hoy y os confía nuevamente este valioso instrumento que es el Camino, para que podáis, en obediencia filial a la Santa Sede y los pastores de la Iglesia, contribuir con un nuevo impulso y ardor, al redescubrimiento total y alegre del don del Bautismo y ofrecer vuestra contribución original a la causa de la nueva evangelización. La Iglesia ha reconocido en el Camino Neocatecumenal un regalo especial suscitado por el Espíritu Santo: como tal, tiende naturalmente a inserirse en la gran armonía del Cuerpo eclesial. En este sentido, os exhorto a buscar siempre una profunda comunión con los pastores y con todos los componentes de las Iglesias particulares y de los contextos eclesiales, muy diferentes, en los que estáis llamados a trabajar. La comunión fraterna entre los discípulos de Jesús es, de hecho, el primer testimonio y el más grande del nombre de Jesucristo”.
El Papa manifestó su alegría por poder enviar hoy, a diferentes partes del mundo, “a más de 200 nuevas familias que, con gran generosidad, se han hecho disponibles y parten para la misión, uniéndose idealmente a las 600 familias que ya trabajan en los cinco continentes. Queridas familias -dijo-, la fe que habéis recibido como don sea la luz que se coloca en el candelabro, capaz de mostrar a la gente el camino del cielo. Con el mismo sentimiento, enviaré 13 nuevas “missiones ad gentes”, que estarán llamadas a dar testimonio de la Iglesia en ambientes muy secularizados de varios países, o en lugares en los que todavía no ha llegado el mensaje de Cristo”.
Dirigiéndose a los sacerdotes, provenientes de los seminarios diocesanos “Redemptoris Mater” de Europa, y a los más de 2.000 seminaristas presentes, el Santo Padre dijo: “Sed sacerdotes enamorados de Cristo y de su Iglesia, capaces de transmitir al mundo la alegría de haber encontrado al Señor y de poder estar a su servicio”.
A los catequistas itinerantes y a los de las Comunidades neocatecumenales de Roma y de Lacio, así como a las “communitates in missionem”, Benedicto XVI les pidió que “en los sufrimientos o en la aridez” que experimenten, se sintieran “unidos al sufrimiento de Cristo en la cruz, y a su deseo de llegar a muchos hermanos alejados de la fe y de la verdad, para llevarlos a la casa del Padre”.
El Santo Padre terminó invitándoles a reflexionar sobre la tercera parte de la Exhortación Apostólica “Verbum Domini”, donde se habla de “La misión de la Iglesia: anunciar la Palabra de Dios al mundo” (n. 90-98) y a sentirse “partícipes del ansia de salvación del Señor Jesús, de la misión que ha confiado a toda la Iglesia”.
El Gobierno y la Iglesia refuerzan su colaboración de cara a la Jornada Mundial de Juventud 2011
El ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, se ha reunido esta mañana con una delegación de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) y del Vaticano, para tratar la colaboración que ofrecerá el Gobierno central a la organización de este encuentro internacional, que se celebrará en Madrid del 16 al 21 del próximo mes de agosto, y que reunirá alrededor de un millón y medio de jóvenes de todo el mundo.
Actualmente ya se han inscrito 240.000 jóvenes de todo el mundo, de los que 23.000 proceden de países de fuera del espacio Schengen, en especial Hispanoamérica y África. Según el procedimiento habitual seguido por otros países en este tipo de jornadas, se ha decidido expedir los visados para los peregrinos gratuitamente. La concesión de este visado sigue los requisitos habituales para este tipo de procesos.
Durante los días de la Jornada Mundial de la Juventud, unos 6.000 efectivos de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado velarán por la seguridad de los asistentes. En total siete ministerios colaboran en la organización de la JMJ: Exteriores, Trabajo, Cultura, Interior, Defensa, Fomento y Presidencia. El Ministerio de Defensa ha cedido el uso del aeródromo de Cuatro Vientos para la vigilia y la misa con el Santo Padre, los días 20 y 21 de agosto. Por su parte el Ministerio de Cultura está trabajando en distintas propuestas para dar la máxima difusión a la cultura madrileña y española entre los asistentes a la Jornada.
A la reunión de esta mañana han asistido el coordinador de los viajes del Papa, Alberto Gasbarri; el Nuncio de su Santidad en España, monseñor Renzo Fratini; el cardenal de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela; el coordinador general de la JMJ, monseñor César Franco; el director ejecutivo de la Jornada Mundial, Yago de la Cierva; así como la subsecretaria de la Presidencia, Soledad López Fernández.
Esta reunión de trabajo ha tenido lugar en el contexto de la visita a Madrid de Alberto Gasbarri, quien ha supervisado todos los detalles del programa de Benedicto XVI en su próxima visita a España. Gasbarri ha tenido la oportunidad de reunirse con diferentes autoridades y visitar ‘in situ’ los lugares en los que se celebrarán los actos principales.
Desde el primer momento la respuesta de las Administraciones públicas españolas (Gobierno central, Comunidad Autónoma de Madrid y Ayuntamiento de la ciudad) ha sido de gran colaboración. Para articular este apoyo, en noviembre de 2009 se creó una Comisión Mixta, con representantes de las tres Administraciones públicas, que coordina la preparación logística y técnica de la JMJ. También existe un consorcio de apoyo a la JMJ que supervisa los beneficios fiscales para las empresas que patrocinen el evento, declarado Acontecimiento de Excepcional Interés Público en los presupuestos generales del Estado para 2010.
Las distintas administraciones públicas no contribuyen económicamente, sino que colaboran facilitando instalaciones públicas (las sedes de los actos, tan numerosos que tienen que celebrarse en lugares públicos; espacios para actividades culturales; colegios y polideportivos para el alojamiento de los peregrinos, etc.), y los servicios generales (seguridad, protección civil, transporte y tráfico, etc.), en razón del interés general del evento, como es habitual en otros actos de esta magnitud.
La archidiócesis de Mérida-Badajoz da a conocer los actos conmemorativos del IV Centenario de la muerte de san Juan de Ribera
Esta mañana se ha presentado en rueda de prensa en la sede del Arzobispado de Badajoz el programa de actos celebrativos con motivo del cuarto centenario de la muerte de san Juan de Ribera, quien fuera obispo de Badajoz entre 1562 y 1568, de cuya canonización se cumplen además 50 años.
Los actos comienzan este domingo con una misa en la Catedral, a las 12 de la mañana, presidida por el Arzobispo de Mérida-Badajoz, Monseñor Santiago García Aracil.
En el mes de febrero se desarrollará el grueso de los actos: tres conferencias, un concierto y una exposición.
La primera de las conferencias será el día 1 y estará a cargo del doctor José Martínez Millán, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, que hablará de “Facciones cortesanas y corrientes espirituales en la monarquía hispana durante la vida de san Juan de Ribera”, el día 2 será el sacerdote y doctor Francisco Tejada Vizuete, miembro de la Real Academia de Extremadura, quien hablará de “La diócesis pacense que pastoreó Juan de Ribera”. El ciclo se cierra el día 3 con la intervención del doctor Miguel Navarro, profesor de la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia, cuya conferencia lleva por título “San Juan de Ribera, un obispo de la Reforma Católica en Valencia”. Las conferencias serán en el salón de actos del Arzobispado y comenzarán a las 20’00 horas.
El concierto de órgano se ha programado para el día 10 de febrero en la Catedral a partir de las 20’00 horas y estará a cargo de Miguel del Barco, mientras que la exposición se desarrollará en la segunda quincena de febrero en el claustro de la catedral Metropolitana, llevará por título “En torno a la biblioteca de un obispo humanista del siglo XVI” y contará con cuatro apartados: Apasionado de la palabra, el Teólogo, el Pastor y el Humanista.
Mons. Piris reitera en el acto de entrega de los Premios ¡Bravo! la cercanía de la Iglesia al mundo de la comunicación social
La Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social (CEMCS) ha entregado hoy, 21 de enero, los premios ¡Bravo! 2010, fallados el pasado 21 de octubre. El acto ha tenido lugar, a las 12.30 horas, en la sede de la Conferencia Episcopal Española (CEE).
El fin de este galardón, según señala sus estatutos, es “reconocer, por parte de la Iglesia, la labor meritoria de todos aquellos profesionales de la comunicación en los diversos medios, que se hayan distinguido por el servicio a la dignidad del hombre, los derechos humanos y los valores evangélicos” .
El acto de entrega de estos galardones se ha abierto con unas palabras de saludo del obispo de Lleida, Mons. D. Joan Piris Frígola, como presidente de la CEMCS, que ha estado acompañado por los prelados miembros de esta comisión: Mons. Juan del Río, arzobispo Castrense de España, Mons. Joan Enric Vives, arzobispo de Urgell y copríncipe de Andorra, y de Mons. Ginés García Beltrán, obispo de Guadix. También han estado presentes Mons. Mons. Rafael Palmero, obispo de Orihuela-Alicante, y Mons. Juan José Omella, obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño., así como Josep M. Soler, abad de Montserrat.
Mons. D. Joan Piris Frígola ha señalado en su saludo que en la entrega de estos galardones con los que la Iglesia quiere hacer visible su “amistad y cercanía a la comunicación social y reconocer la labor meritoria de todos aquellos profesionales de la comunicación en los diversos medios, que se hayan distinguido por el servicio a la dignidad del hombre, los derechos humanos y los valores evangélicos”.
Mons. Piris ha recordado que estos Premios cumplen este año su 40 aniversario y que son “una prueba de que la mirada de la Iglesia sobre el mundo de los medios de comunicación es positiva. Es aprecio y amor a todo lo humano y simpatía y cercanía con el trabajo de los comunicadores sociales. Este es el espíritu de este acto que queremos sea reflejo del aprecio de la propia Iglesia”. “Una Iglesia -añade- que se comunica con el mundo y no se cierra en sí misma o se limita a defenderse, una Iglesia que, como su Señor, ama al hombre y se sitúa en su camino para comprenderlo y acompañarlo”.
Galardonados
Han recogido los distintos premios:
Paloma Gómez Borrero, PREMIO ¡BRAVO! ESPECIAL
Juan Vicente Boo, corresponsal del diario ABC en El Vaticano, PREMIO ¡BRAVO! DE PRENSA
Juan Pablo Colmenarejo, Director del programa “La Linterna” de la Cadena COPE, PREMIO ¡BRAVO! DE RADIO
Carlos Carballo Varela, productor Ejecutivo de la Serie “Padre Casares” y director de Voz Audiovisual. La Serie, que se emite actualmente en la Televisión de Galicia, Del Grupo Voz-Audioviusual, quien ha obtenido el PREMIO ¡BRAVO! DE TELEVISIÓN
Juan Manuel Cotelo, director de la película “La última Cima”, PREMIO ¡BRAVO! DE CINE
Josep María Soler, abad de Montserrat, en nombre de la Escolanía de la Abadía de Montserrat, PREMIO ¡BRAVO! DE MÚSICA
Miryam García, presidenta de “MANOS UNIDAS” por el PREMIO ¡BRAVO! DE PUBLICIDAD a esta organización Católica de ayuda al desarrollo.
Javier Martínez –Brocal, Director de “ROME REPORTS”, productora de contenidos audiovisuales, PREMIO ¡BRAVO! DE NUEVAS TECNOLOGÍAS
Ricardo Vicedo, fundador del programa “De par en par” y Eloy Martín, su actual director, recogen el PREMIO ¡BRAVO! AL TRABAJO DIOCESANO EN MEDIOS DE COMUNICACIÓN a la diócesis de Orihuela-Alicante.
viernes, 31 de diciembre de 2010
Medio centenar de obispos acompañará a una gran multitud el domingo en la Misa de las Familias en Madrid
El próximo domingo, 2 de enero de 2011, la Plaza de Colón acogerá la celebración de la Misa de las Familias organizada por la Archidiócesis de Madrid. Esa es la cuarta edición de la Misa de las Familias, que en esta ocasión ha sido convocada con el lema “La familia cristiana. Esperanza para Europa”.
El encuentro festivo dará comienzo a las 10,00 horas con la acogida de los diferentes grupos de familias procedentes de toda la geografía española y de distintos países europeos. Además, distintas familias ofrecerán su testimonio de cómo viven la fe y de qué cómo la transmiten a los hijos. Un coro infantil se encargará de cantar villancicos, y el Obispo coordinador del encuentro, Mons. Juan Antonio Reig PLá, saludará a los asistentes al acto.
A las 12,00 horas se conectará con el Vaticano para escuchar el mensaje que Su Santidad Benedicto XVI va a dirigir a las familias reunidas en la madrileña Plaza de Colón, rezar el Ángelus con el Santo Padre y recibir su bendición. A continuación dará comienzo la solemne celebración de la Eucaristía, que estará presidida por el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, y que será concelebrada por más de 50 obispos españoles y europeos. Al finalizar la Misa, la Cabalgata de los Reyes Magos accederá a la Plaza de Colón y Sus Majestades de Oriente se acercarán a adorar al Niño, presente en un Belén ubicado en el altar. La celebración concluirá con la bendición impartida por el Cardenal de Madrid.
Obispos asistentes
Hasta el momento, han confirmado su asistencia procedentes de Europa el Presidente del Pontificio Consejo para la Familia, cardenal Ennio Antonelli; el Presidente emérito del Pontificio Consejo “Cor Unum”, cardenal Paul Josef Cordes; el Arzobispo de Avignon (Francia), Mons. Jean Pierre Cattenoz; el Obispo de Roermon (Holanda), Mons. Franciscus Jozef Maria Wertz; y el Obispo de Siedlce (Polonia), Mons. Zbigniervw Kiernikowski.
También asistirán a la celebración los siguientes obispos españoles: el Prefecto de la Congregación del Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos, Cardenal Antonio Cañizares Llovera; los Cardenales eméritos de Sevilla, Mons. Carlos Amigo, y de Valencia, Mons. Agustín García-Gasco; los Arzobispos Castrense, Mons. Juan del Río, de Santiago de Compostela, Mons. Julián Barrio, de Sevilla, Mons. Juan José Asenjo, de Valencia, Mons. Carlos Osoro, de Oviedo, Mons. Jesús Sanz, de Seo de Urgell, Mons. Enric Vives, de Zaragoza, Mons. Manuel Ureña. El Nuncio de Su Santidad en España, Mons. Renzo Fratini, el Nuncio de Gran Bretaña, Mons. Faustino Sainz, y el de Kazajistán, Mons. Mons. Miguel Mauri.
Los Obispos de Getafe, Mons. Joaquín María López de Andújar y Cánovas del Castillo; Alcalá de Henarez, Mons. Juan Antonio Reig Plá; de Ibiza, Mons. Vicente Juan Segura; de Jaén, Mons. Ramón del Hoyo; de Jerez, Mons. José Mazuelos; de Lugo, Mons. Alfonso Carrasco; de Málaga, Mons. Jesús Catalá; de Mallorca, Mons. Jesús Murgui; de Menorca, Mons. Salvador Giménez Valls; de Plasencia, Mons. Amadeo Rodríguez Magro; de Segovia, Mons. Ángel Rubio; de Mondoñedo Ferrol, Mons. Manuel Sánchez Monge; de Bilbao, Mons. Mario Iceta; de Zamora, Mons. Gregorio Martínez Sacristán; de Cuenca, Mons. José Mª Yanguas; de Santander, Mons. Vicente Jiménez Zamora; de Guadix, Mons. Ginés García Beltrán; de Tuy Vigo, Mons. Luis Quinteiro; de Tortosa, Mons. Javier Salinas; de Córdoba: Mons. Demetrio Fernández; de Ávila, Mons. Jesús García Burillo; de Coria-Cáceres, Mons. Francisco Cerro; de San Sebastián, Mons. José Ignacio Munilla; de Salamanca, Mons. Carlos López; de Terrasa, Mons. José Ángel Sáiz Meneses; de Astorga, Mons. Camilo Lorenzo Iglesias; de Segorbe-Castellón, Mons. Casimiro López Llorente; de Cádiz-Ceuta, Mons. Antonio Ceballos; y de Teruel, Mons. Carlos Manuel Escribano.
Los Obispos auxiliares de Madrid, Mons. César Franco, Mons. Fidel Herráez y Mons. Juan Antonio Martínez Camino, sj.; de Valencia, Mons. Enrique Benavent; y de Getafe, Mons. Rafael Zornoza. El Consejero del Nuncio, Mons. Stefano de Paulis; y el Abad del Valle de los Caídos, P. Anselmo.
Aspectos logísticos
El altar estará ubicado en la Plaza de Colón, mirando hacia la c/ Génova. Estará presidido por una gran Cruz de 20 metros cuadrados, y en uno de los laterales del altar se colocará un Belén a tamaño natural, rodeado de niños.
Al igual que en años anteriores, se habilitará una zona especial para los sordomudos, que podrán seguir la celebración a través de una traductora del lenguaje de signos. También los minusválidos contarán con una zona delimitada para ellos, así como los ministros y umbelarios e invitados. Todos ellos se colocarán en la almendra central de la Plaza.
Este año se habilitarán cuatro capillas móviles, ubicadas en furgonetas, que estarán colocadas en los cuatro ángulos de la Plaza de Colón: Museo de Cera, Torres de Colón, Biblioteca Nacional, y Pº de la Castellana (zona Colón Norte). Un total de 300 ministros –sacerdotes y seminaristas- se encargarán de repartir la Comunión. Aquellos fieles que no hayan podido comulgar durante la celebración lo podrán hacer hasta 15 minutos después de finalizar la Eucaristía, en las Capillas móviles.
Habrá dos puntos para la Comunión de los celíacos, situados en las Capillas móviles que estarán instaladas en la Biblioteca Nacional y en las Torres Colón.
La distribución de los ministros de la Comunión será la siguiente: en la c/ Génova habrá 100 ministros, en el carril central de la Castellana -entre Colón y Emilio Cautelar- habrá 75, alrededor de la fuente de Colón habrá 30, y en la zona de Goya otros 30 ministros.
Además, se instalarán dos cabinas dedicadas especialmente a las mamás con bebés, conocidas como “salas de lactancia”. Estarán colocadas en el Pº de la Castellana esquina con la c/ Génova y en el Pº de Recoletos esquina con la c/Génova.
Para facilitar que la gente que lo desee se pueda confesar, habrá sacerdotes en la puerta de la Biblioteca Nacional desde las 10,00 horas.
Un dispositivo del Sámur y 2.000 voluntarios trabajarán para que la celebración sea un éxito.
Autobuses
El lugar donde se concentrarán todos los autocares para acceder a la zona de estacionamiento habilitado será la Glorieta de Emilio Castelar. Una vez en este lugar habrá personal que canalice el aparcamiento, que será en las cuatro zonas que se detallan a continuación:
1.- Paseo de la Castellana, entre la c/ Ayala y la Glorieta de Emilio Castelar.
2.- c/ Serrano, entre la c/ José Ortega y Gasset y la Plaza de la Independencia.
3.- c/ Sagasta.
4.- c/ Almagro.
Una vez alcanzado el lugar de estacionamiento, el autocar permitirá la bajada de los viajeros y los esperará en el mismo punto hasta la conclusión del acto. El autocar, con todos sus pasajeros a bordo, debe abandonar la vía donde está estacionado en una hora desde la finalización del evento, como máximo, momento en el que deja de tener vigencia la autorización por lo que se procedería a denunciar la ocupación de la vía pública.
SMS
Todas aquellas personas que deseen hacer aportaciones voluntarias para financiar los gastos de la Misa de las Familias que se celebrará el próximo domingo, 2 de enero de 2011, en la Plaza de Colón, pueden hacerlo enviando un SMS con la palabra clave FAMILIA al 25514. El coste del mensaje es de 1,42 euros, impuestos incluidos.
Para Mons. Reig Plá, la Fiesta de la Familia del 2 de enero es una ocasión para presentar un modelo alternativo de vida
El Obispo de Alcalá y presidente de la Subcomisión de Familia y Vida de la Conferencia Episcopal, monseñor Juan Antonio Reig Plá, ha señalado en la cadena COPE que la Misa del próximo domingo en la Plaza de Colón de Madrid, es una ocasión para presentar un modo alternativo de vida y ha animado a todas las familias católicas españolas a participar en esta solemne celebración litúrgica. “Necesitamos el protagonismo de la familia si queremos políticas familiares justas y si queremos proponer que la familia cristiana tenga constancia y seguridad en lo que está haciendo, necesitamos reunirnos, vernos, celebrar el hecho de estar juntos y trabar las relaciones entre nosotros”.
Por eso, monseñor Reig Plá ha insistido en que “es una ocasión para presentar un modo alternativo de vivir. “En España estamos habituados a escuchar noticias que pueden llevarnos a una crisis como la que sucedió en la generación del 98. Por eso, tenemos que dar buenas noticias y ésta es una de las grandes porque proponemos que hay alternativas en el modo de vivir que promueven custodiar el amor desde la familia, custodiar el don de la vida y proponer el gran bien social que es la familia”.
De ahí que el obispo de Alcalá haya puesto el acento en el trabajo que hace la Iglesia por “contribuir con otros que piensan diferente a nosotros a proporcionar el máximo bien social”.
Por último, Reig Plá ha querido restar importancia a las críticas que recibe la familia tradicional. “Cuando se habla de otros modos alternativos de unirse son minoritarios en España, y nuestro país ha sido grande por las familias. Yo creo en la Europa y en la España de las familias cristinas y, por eso, hemos de cultivar las raíces de este árbol. Porque ahora se quieren los frutos del árbol pero no se quiere cultivar sus raíces”, ha concluido.
Presentada la Biblia de la Conferencia Episcopal Española
La Sagrada Biblia. Versión Oficial de la Conferencia Episcopal Española ha sido publicada por la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC). Ha visto la luz en un formato 17 por 24 cm., que no es habitual en este tipo de obras. Hay una edición encuadernada en tela y otra en geltex. Cuenta con 2.160 páginas en papel biblia, amplias introducciones a los libros de la Sagrada Escritura, citas de textos paralelos, mapas, más de 6.000 notas y un índice litúrgico con las lecturas para la Eucaristía.
El volumen se abre con un decreto del Presidente de la CEE, una presentación del Secretario General y la Instrucción Pastoral “La Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia”, aprobada por la 91ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española.
Se pretende ofrecer al lector un ejemplar que, en su aspecto exterior, se corresponda con la excelencia de su contenido –la Palabra de Dios-, sin dejar por ello de ser un volumen manual.
Es el fruto de un riguroso trabajo en el que han intervenido numerosos especialistas en Sagrada Escritura, en liturgia, en literatura, todos los obispos y sus colaboradores, los peritos de la Congregación para el Culto Divino y sus responsables. En concreto, la traducción ha corrido a cargo de veinticuatro especialistas y se ha hecho a partir de los originales en hebreo, arameo y griego. La ortografía, prosodia y estilo han sido cuidadosamente revisados, y han sido tenidas en cuenta para ello las Normas emanadas de la Real Academia de la Lengua, a la que se la han realizado consultas. Las introducciones y las notas incluyen comentarios de carácter filológico, literario, histórico y teológico, que ayudan a entender mejor los pasajes de la Sagrada Escritura.
Los criterios que se han aplicado a la traducción han sido, básicamente, tres: respeto al original, adaptación al genio de la lengua española y consideración del carácter específicamente sagrado del propio texto de la Biblia y del uso litúrgico a que está destinada una buena parte de esta traducción.
Un acontecimiento histórico
No es la primera vez que la Conferencia Episcopal encarga traducciones de la Biblia que asume como propias. De hecho, esta traducción tiene antecedentes parciales. En concreto, incorpora las traducciones que se vienen empleando en los libros litúrgicos reformados después del Concilio Vaticano II. Son traducciones que fueron hechas, desde 1963, por un pequeño grupo de especialistas, de los que el más conocido es el P. Luis Alonso Schökel (1920-1998). La idea de hacer una traducción completa de la Biblia, como texto oficial de la Conferencia Episcopal, es ya también de aquellos años sesenta del siglo pasado, pero tomó fuerza en los años 90, con motivo de la publicación de la Instrucción de la Pontificia Comisión Bíblica titulada La interpretación de la Biblia en la Iglesia (1993). En 1996, se creó a tal efecto, una Comisión coordinadora, compuesta por los presidentes y los secretarios de las Comisiones Episcopales para la Doctrina de la Fe y de Liturgia, dos biblistas, un liturgista y un teólogo. A propuesta suya se constituyó un Comité Técnico, presidido por el Dr. D. Domingo Muñoz León y cuyo secretario ha sido el Dr. D. Juan Miguel Díaz Rodelas. El trabajo se repartió entre veinticuatro especialistas, procedentes de los diversos centros de estudios superiores de España, Roma y París. En noviembre de 2008, la Comisión Permanente aprobó la Biblia completa y la Asamblea Plenaria dio su aprobación cualificada al texto solo para su posterior empleo en los libros litúrgicos oficiales. Con el mismo fin, el texto fue sometido también, en julio de 2009, a la revisión y aprobación de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.
La Biblia, el gran código de la humanidad
Sin la Biblia no se puede entender en toda su amplitud la cultura española ni la occidental. En la Exhortación Apostólica postsinodal “Verbum Domini”, Benedicto XVI la ha definido como “un gran código para las culturas”, “que contiene valores antropológicos y filosóficos que han influido positivamente en toda la humanidad”.
Ahora, por primera vez, se cuenta con una Biblia en español para todas las actividades oficiales de la Iglesia. La Conferencia Episcopal Española se incorpora así a una dilatada y benemérita tradición que, en España, ha procurado a lo largo de los siglos acercar la Palabra de Dios a todos.
Congreso sobre la Sagrada Escritura, en Febrero
Con motivo de la publicación de esta Versión de la Sagrada Biblia, los días 7, 8 y 9 del próximo mes de febrero se celebrará en Madrid un Congreso sobre “La Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia”.
Se ha abierto un sitio web (www.sagradabibliacee.com), donde se podrá ir consultando la información sobre el mencionado Congreso, así como diversa documentación sobre la Biblia de la CEE.
El Papa almuerza con 350 indigentes asistidos por las Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta
El Papa Benedicto XVI participó este domingo en un almuerzo que él mismo ofreció a las personas asistidas por las diversas comunidades romanas de las Misioneras de la Caridad, con ocasión del 100° aniversario del nacimiento de la beata Madre Teresa de Calcuta y como una de las iniciativas promovidas por el mismo Obispo de Roma en este tiempo navideño.
El almuerzo comenzó a la una de la tarde en el atrio del Aula Pablo VI de la Ciudad del Vaticano. Entre los comensales se encontraban 350 huéspedes de los diversos Centros de Acogida, junto a unas 180 religiosas y religiosos – entre Misioneras de la Caridad, Hermanos Contemplativos y Sacerdotes Misioneros de la gran Familia fundada por la “Madre de los pobres”.
Asimismo participaron en este almuerzo Sor Prema, Superiora general de las Misioneras, Fray Sebastián, Cofundador y Superior general de los Hermanos y Fray Brian, Superior General de los Sacerdotes y Postulador de la Causa de Canonización de la Beata Madre Teresa de Calcuta.
Sor Prema dijo al Santo Padre que este era para ellos un “momento de fiesta particularmente bello. Y en nombre de las demás hermanas, del Padre Sebastián y de los Hermanos Contemplativos; del Padre Brian y de los sacerdotes Misioneros de la Caridad le manifestó sus mejores deseos y parabienes de Navidad.
“Estar aquí hoy –dijo la Superiora general-, en el corazón de la Iglesia, con todos nuestros huéspedes y con Usted, Santidad, nos llena el corazón de tanta alegría”. Y recordó que hace dos semanas, hablando de la Beata Madre Teresa de Calcuta, el Papa dijo que ha dado tanta luz a las personas. Por esta razón, la madre Prema añadió textualmente: “Nosotras le pedimos una Bendición particular, a fin de que también podamos convertirnos en luz para todos aquellos que aún viven en la oscuridad”. Y le agradeció de todo corazón por la expresión transparente del Amor de Dios en el mundo de hoy; a la vez que le manifestó el amor que todos tienen por el Sucesor de Pedro, asegurándole sus oraciones diarias por el Papa y por todas sus intensiones.
Tras las palabras de bienvenida al Papa de la Superiora general de las Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta, uno de los huéspedes dijo al Santo Padre: “Es una gran alegría para nosotros poder compartir este momento de fiesta con Usted. En nombre de todos los amigos aquí presentes le agradezco de corazón su acogida. Nos sentimos verdaderamente acogidos por su abrazo de Padre. ¡Le aseguro nuestras oraciones y le deseo Feliz Navidad!”.
El Papa por su parte, dirigiéndose a estos “queridos amigos”, les dijo que se sentía muy contento de estar hoy con ellos. Después de agradecer el saludo de la Reverenda Madre General de las Misioneras de la Caridad, a los Sacerdotes, a las Religiosas, a los Hermanos contemplativos y a todos los presentes, Benedicto XVI afirmó textualmente:
“La luz de la Navidad del Señor llena nuestros corazones de la alegría y de la paz anunciada por los Ángeles a los pastores de Belén: “Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace” (Lc 2, 14). El Niño que vemos en la gruta es Dios mismo que se ha hecho hombre, para mostrarnos cuánto nos quiere, cuánto nos ama: Dios se ha hecho uno de nosotros, para estar cerca de cada uno, para vencer el mal, para liberarnos del pecado, para darnos esperanza, para decirnos que jamás estamos solos. Nosotros siempre podemos dirigirnos a Él, sin temor, llamándolo Padre, seguros de que en cada momento, en cada situación de la vida, incluso en las más difíciles, Él no se olvida de nosotros. Debemos decir con más frecuencia: Sí, Dios se ocupa precisamente de mí, me quiere, Jesús ha nacido también para mí; siempre debo tener confianza en Él”.
Además, dirigiéndose a estos “queridos hermanos y hermanas”, el Papa les pidió que dejen que la luz del Niño Jesús, del Hijo de Dios hecho hombre, ilumine nuestra vida para transformarla en luz, tal como lo vemos de modo especial en la vida de los santos. Y recordó el testimonio de la beata Teresa de Calcuta, a la que definió “un reflejo de la luz del amor de Dios”. También les dijo que celebrar 100 años de su nacimiento es motivo de gratitud y de reflexión para un renovado y gozoso empeño al servicio del Señor y de los hermanos, especialmente de los más necesitados.
Porque como dijo Benedicto XVI, el Señor quería “ser necesitado”. Mientras a las queridas religiosas, así como a los queridos Sacerdotes, Hermanos, y amigos del personal, les recordó que “la caridad es la fuerza que cambia el mundo, porque Dios es amor. También destacó que la beata Teresa de Calcuta vivió la caridad hacia todos sin distinción, pero con una preferencia por los más pobres y abandonados. Lo que representa un signo luminoso de la paternidad y de la bondad de Dios.
El Pontífice prosiguió diciendo que la madre Teresa supo reconocer en cada uno el rostro de Cristo, que ella amaba con todo su ser, dado que al Cristo que adoraba y recibía en la Eucaristía seguía encontrándolo por las calles de la ciudad, hasta llegar a ser “imagen” viva de Jesús que derrama sobre las heridas del hombre la gracia del amor misericordioso. Y añadió que a quien se pregunta por qué la Madre Teresa se hizo tan famosa, la respuesta es sencilla: porque vivió de moso humilde y escondido, por amor y en el amor de Dios. También destacó que ella misma afirmaba que su premio más grande era amar a Jesús y servirlo en los pobres. Su figura pequeña, con las manos juntas o mientras acariciaba a un enfermo, a un leproso, a un moribundo, o a un niño, es signo visible de una existencia trasformada por Dios. En la noche del dolor humano hizo resplandecer la luz del Amor divino y ayudó a tantos corazones a encontrar esa paz que sólo Dios puede dar.
Benedicto XVi invitó a los presentes a dar gracias al Señor porque en la beata Teresa de Calcuta todos hemos visto cómo nuestra existencia puede cambiar cuando se encuentra a Jesús; puede llegar a ser para los demás un reflejo de la luz de Dios. Y recordó que a tantos hombres y mujeres, en situación de miseria y de sufrimiento, ella les dio el consuelo y la certidumbre de que Dios no abandona a nadie, ¡jamás! Porque como dijo el Papa, su misión continúa a través de cuantos, aquí como en otras partes del mundo, viven su carisma de ser misioneros y misioneras de la Caridad.
“Nuestra gratitud es grande, queridas Hermanas y Hermanos, por vuestra presencia humilde, discreta, escondida a los ojos de los hombres, pero extraordinaria y preciosa para el corazón de Dios. Al hombre con frecuencia en busca de felicidades ilusorias, vuestro testimonio de vida les dice donde se encuentra la verdadera alegría: en el compartir, donar, y amar con la misma gratuidad de Dios que rompe la lógica del egoísmo humano”.
Y concluyó afirmando textualmente:
“¡Queridos amigos! Sabed que el Papa os quiere, os lleva en el corazón, os acoge a todos en un abrazo paterno y reza por vosotros ¡Felicidades! Y gracias por haber querido compartir la alegría de estos días de fiesta. Invoco la materna protección de la Santa Familia de Nazaret que hoy celebramos y os bendigo a todos y a todos vuestros seres queridos”.
Al respecto cabe destacar que en Roma, la Familia Misionera de la Caridad anima una decena de estructuras de acogida, además de desarrollar su apostolado a domicilio en las familias, hospitales y cárceles. El principal lugar de referencia es el complejo de San Gregorio en el Celio, puesto a disposición del ayuntamiento de la capital italiana en 1975. En esta “Casa Madre” romana se ofrece comida y alojamiento a unos setenta hombres sin morada fija, así como a ancianos, personas abandonadas o con graves problemas mentales. Y todo esto con un espíritu de acogida que provee a la atención de las necesidades materiales, afectivas y espirituales de cada una de estas personas, ayudándolas a reconquistar el sentido de su propia dignidad y la conciencia de ser amadas por Dios.
Con la ayuda de una serie de colaboradores, las religiosas de la Madre Teresa de Calcuta se prodigan para resolver las dificultades de sus hermanos marginados, empeñándose en diversos ámbitos, como la búsqueda de un trabajo, la resolución de los trámites necesarios para la obtención de pensiones, o la solicitud de subsidios de asistencia sanitaria. La atención de esta Comunidad no se limita a los huéspedes internos, sino que se extiende también a las familias que padecen diversas con necesidades, así como a los náyades, o a personas solas, mediante un servicio de distribución semanal de ropa y alimentos.
Otro aspecto importante de la multiforme actividad de San Gregorio es la celebración de encuentros y cursos de formación para familias procedentes de toda Italia que desean emprender los trámites para la adopción internacional, según el espíritu de la Madre Teresa y a la luz de su amor preferencial por la infancia abandonada. Precisamente en este Convento solía residir la Beata Madre cuando se encontraba de visita en Roma, razón por la cual fue surgiendo una gran afluencia de grupos parroquiales, jóvenes y estudiantes deseos de estar en el lugar de trabajo y de oración donde se conserva la memoria de la Madre que se consideraba un “lápiz de Dios”.
Recordamos asimismo que las estructuras encomendadas a la Congregación comprenden el dormitorio de Via Rattazzi, cerca de la Estación romana de trenes “Termini” -donde se hospedan cada noche unos cuarenta hombres italianos y extranjeros sin techo, emigrantes, personas alcoholizadas, o que solicitan asilo político, y ex detenidos-; la casa de Primavalle, puesta a disposición por parte de la Santa Sede en 1980 –donde se acogen a jóvenes madres, embarazas, a puérperas con sus niños en los primeros meses de vida-; y la Casa “Don de María”, que se encuentra dentro de la Ciudad del Vaticano –donde se acogen diariamente a unas 60 mujeres, jóvenes y ancianas, afectadas por patologías físicas y mentales o víctimas del alcoholismo. La actividad de la Casa “Don de María” del Vaticano prevé además, el ofrecimiento de la cena a unos 60 hombres, así como la distribución de indumentos y la entrega de alimentos a las familias necesitadas.
Por otra parte, diversas madres con sus hijos son hospedados en la Casa de Tor Bella Monaca, de propiedad de la diócesis de Roma, que por la tarde abre sus puertas a los niños de las familias pobres de la zona para permanecer después de la escuela y realizar actividades recreativas. En cambio, en la Casa “Don del amor”, puesta a disposición por la asociación ANLAIDS, se acogen y asisten cada día una docena de jóvenes afectadas por el sida; mientras quienes se encuentran en el estadio final de la enfermedad son acompañadas por las religiosas hasta el término de su existencia y al encuentro con Dios.
La obra de las Misioneras de la Caridad también está dirigida a las familias y a los lugares de sufrimiento, en particular a los hospitales y a las cárceles; mientras a la formación de las religiosas encargadas de esta forma de apostolado ha sido reservada de moso especial la Casa situada en Vía Casilina, abierta en 1980.
Por su parte, las Religiosas Contemplativas de la Comunidad de Acilia ofrecen un espacio de silencio y de oración a cuantos llaman a su puerta y prestan su ayuda a las familias necesitadas y a los ancianos de esa zona. Mientras diversos grupos de religiosas visitan diariamente numerosos barrios de la periferia de Roma para desarrollar un servicio de asistencia a unas 1.400 familias y de cercanía humana y espiritual a los ancianos y a los enfermos, a los que distribuyen el Sacramento de la Eucaristía.
Recordamos también la actividad de los Sacerdotes Misioneros de la Caridad, empeñados en la acogida de hombres sin techo en la casa de Vícolo Tor Fiscale, cuyo apostolado se extiende también a las familias, a los detenidos en la cárcel de Rebibbia y a los enfermos ingresados en diversas estructuras sanitarias de la ciudad. Mientras a los Hermanos Contemplativos Misioneros de la Caridad se les ha encomendado un dormitorio en el que se alojan cada noche unos 70 hombres sin techo. Además, estos Hermanos también desarrollan su obra de asistencia en la cárcel de Rebibbia y sostienen a las familias necesitadas y a cuantos viven en la calle en las inmediaciones de las estaciones ferroviarias.
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